En sus ojos me perdería y su mirada destelladamente asombrosa subyugaría mi ser.
Tiempo de antaño cuando la conocí, maravillado quién no pudiera estar, seducido de primera impresión, estupefacto al poco tiempo
Y la autenticidad hizo de ella su amuleto propio, no tengo idea las veces que reíamos a carcajadas, no tengo idea siquiera las veces que compartimos experiencias, los ánimos talante descollante en ella.
Adonde quiera que fuese pretendía sacar una sonrisa y alegría genuina, sus facciones por mucho atractivas cautivaron, cautivan, cautivarán…
Y al igual que uno pudo caer rendido, me pregunto si uno podría salir de aquel embrujo involuntario, de seguro que no…
Al menos no en esta vida, al menos no en este tiempo, al menos no ahora.
El semblante suyo denota ternura ecuánime, denota también contundente suspicacia, al igual que sus ojos cobrizos, sus labios te llevarían al edén, a la gloria, al sueño infinito, o solamente a escribir unas cuantas palabras
Si alguien tratase de no ser tan obvio debería no desnudar el corazón de tal manera.
Debería también contemplar la beldad suprema y natural de quien vaya a leer dichas líneas.
Debería no caer rendido como yo ante la magia hecha mujer que me tiene atrapado y me hace soñar con mundos de fantasía más allá de lo tangible y real.
Es una locura pero mi cordura huyó cuando sus labios tocaron los míos y no creo que regresará.