Y allí estaba Clara, debajo de aquel puente oscuro y húmedo, con el estomago vacío, con mil pensamientos revoloteando en su mente se quedo dormida...Dormir se ha había convertido en su mejor refugio, solo en sueños podía disfrutar de un mundo que su vida no le ofrecía; Donde no había dolor, ni hambre, ni frío, era ella la dueña de aquella vieja casa, donde no era humillada por nadie.
Y allí aparecía su madre con una taza de café caliente y unas galletas, su abuela metida en un chinchorro contando bonitas historias que le hacían suspirar; Una chimenea que mantenía la habitación caliente y su padre leyendo bajo la luz de las lamparas, pero luego un fuerte sonido la trae a la realidad...La bocina de un carro que la hace despertar.
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