Días malos, días buenos...
Siempre son cambiantes e inconstantes,
momentos que dejan dolor o simples recuerdos,
únicos e imprecisos... valiosos por igual.
Todos ellos conformaran nuestra vida,
todos ellos llenarán nuestro ser.
Absorbamos toda su energía,
permitamos que nos bañen el corazón.
Hoy particularmente quiero contarles un suceso que no está dentro de los buenos, uno que sin duda deja, literalmente, un mal sabor de boca.
Un diente roto.
Bien, desde pequeña he tenido un esmalte muy delgado, con encías sensibles y delicadas; por lo que mis visitas al odontólogo siempre han estado presentes. A diferencia de muchas personas, no le temo a estas maravillosas consultas. Incluso de forma periódica siempre he acudido a realizar limpiezas y chequeos rutinarios.
Hace algunos años, posterior a "una alergía a la resina" tuvieron que realizarme un tratamiento de conducto en mi primer premolar. Fue exactamente hace diez años. Así que mi pequeño dientecito ya está muy dañado.
Siempre he sido muy atenta a mi higiene bucal, me cepillo después de cada comida e incluso he utilizado hilos dentales, hasta que dejé de encontrarlo en el mercado. Pero aún así mis padecimientos con los dientes nunca se han hecho esperar, aunque particularmente siempre cuido mis piezas dentales, evito comer comidas de consistencias duras, no muerdo huesos, ni hielo, y mucho menos me introduzco palillos u otras cosas duras.
Por ello fue una sorpresa cuando ésto sucedió.
Mi primer premolar sufrió un gran daño, y sin comer algo que pudiese dañarlo, fue espontaneo y debido a que su inervación e irrigación ha sido eliminada con el tratamiento de conducto, no sentí absolutamente nada.
Mis lamentaciones no se hicieron esperar, era un día domingo, y realmente aquí no existen clínicas odontológicas que se encarguen de emergencias en estos días donde no se labora habitualmente. Así que debí esperar, ser paciente hasta la tarde de hoy, donde mi odontóloga me recibió.
El problema fue, cuando posterior a mi almuerzo me cepillaba y la pieza de mi diente que estaba partida, terminó de desprenderse, y empezó a sangrar. Dejando al descubierto una gran caries...
Mi odontóloga vío como una suerte que mi diente se hubiese roto, y de esta manera me permitiera ver esa gran carie que estaba oculta, y de esta forma repararla. Me explicó que es normal en los tratamientos de conducto posterior con los años estos dientes se partan de forma espontánea, debido a que están sin irrigación, usó el termino "deshidratados", así que me explicó debía colocarme una corona para sustituirlo.
Durante el procedimiento de limpieza de mi diente
Hoy únicamente me eliminaron la carie en mi diente y limpiaron a profundidad el otro y colocaron una pequeña tapita que recubra mi diente. Dentro de una semana debo volver para realizar la restauración de ambas piezas.
Esperemos estos días no tenga dolor y todo salga muy bien.
Imágenes: Autoría propia,
Cámara: Samsung J7 Pro, 13 megapíxeles.
Gif editado por autor, en programa Photoshop Cs5.
Recordemos que es de vital importancia cuidar nuestros dientes, así como acudimos al médico ante un dolor de estómago, vómitos y diarrea, también debemos hacerlo cuando nuestros dientecitos pidan atención. No solamente son de presencia, no solamente son para tener una gran sonrisa en las fotos, ellos nos permiten comer, triturar la comida e incluso al momento de hablar tienen una gran importancia.
Cuidemos cada parte de nuestro cuerpo. La salud es primero.