Mi nombre es Katherine, mis amigos me conocen como Kathe. Nací hace veintisiete años y he sido sumamente feliz durante toda mi vida. O eso recuerdo.
Mis padres fallecieron cuando apenas era una pequeña, y corrí la suerte de estar en grandiosos hogares de acogida. Todo siempre era maravilloso. Acudí a buenas escuelas y los padres que me adoptaron comenzando mi adolescencia me dieron mucho amor y cariño. Sus nombres son Miranda y Scot. A pesar de que estuve con ellos cuando ya era una señorita de trece años, los amé muchísimo, para mí, eran los más grandiosos padres del mundo.
Estuve en Ballet, en pintura, en coro y natación. Fui a la universidad pública y estudie contaduría, la misma carrera que estudiaron mis queridos padres. No me forzaron a hacerlo, simplemente los veía tan felices que decidí seguir el mismo camino y mantener toda la felicidad que me transmitieron y poder compartirla con otra persona, alguien a quien pueda amar.
Pero ese alguien nunca ha llegado. No es que me sienta mal por ello, sé que en algún momento, esa persona que me ame estará para mí.
Tengo 4 amigos, pocos pero muy leales. Los conocí hace cinco años en la universidad, compartimos ocasionalmente, un café, una salida al cine. Somos cuatro chicas y un chico. Ellas viven juntas, se muraron juntas cuando terminaron la universidad y de esa manera ahorrar un poco en la renta. He ido unas cuantas veces a su casa, a algunos cumpleaños y acciones de gracias. Siempre me sentí bien al lado de todos ellos. Hasta el día de hoy.
Salí de mi trabajo alrededor de las cinco de la tarde, hacía más de cinco semanas que no veía a ninguno de mis amigos, siempre estábamos envueltos en nuestros mundos, en nuestros problemas y muchas veces pasábamos meses sin hablarnos. Era normal.
Llovía fuertemente, así que corría por toda calle tratando de mojarme lo menos posible. Pero cuando faltaban dos cuadras para llegar a la estación del metro la lluvia se intensificó. La carretera no era visible, solo se veían puntos de luces en todas partes, así que decidí entrar en un pequeño restaurante de comida japonesa y esperar ahí para que se calmara la lluvia. Me senté en una pequeña mesa al final del pasillo casi escondida detrás de un gran pilar. Me encantaba estar siempre escondida, y decidí pedir un plato de Ramen, sin duda el calor me haría bien.
Terminé todo el plato y me relaje viendo las redes sociales en mi teléfono jugueteando con el vaso de mi refresco casi vació, cuando una risa, una estruendosa risa me hizo mirar alrededor.
A dos mesas de distancia estaba mi amiga Gloria, su cabello amarillo destacaba en aquella mesa donde ella reía a grandes carcajadas. Siempre había sido hermosa, y cuando se arreglaba lo era mucho más. La observé mientras se acomodaba el cabello, cuando de pronto tomó su celular y se acercó a un hombre a su lado y se tomaron una foto. Para mi sorpresa, ese hombre era mi amigo Luca.
Luego me fijé en Tereza, quien se levantó de su asiento y marchó balanceando su vestido de flecos por todo el pasillo. Pasados unos minutos la veo regresar por el pasillo con otra amiga, Jessica.
Todos se saludaron como de costumbre. Sentí en mi pecho una sensación extraña, no era rabia, solo quizás incomprensión. Revisé en mi agenda, intentando recordar si realmente se había cuadrado alguna salida y simplemente yo lo había olvidado. Pero no, vacío.
Reviso la aplicación de WhatsaAp, quizás en el grupo lo habían hablado hacia poco y lo ignoré. Revisé atentamente y nada, la última conversación había sido hace cinco días, y la había iniciado y terminado yo.
No, no entendía porque todo aquello me molestaba, quizás sentía que me estaban dejando de lado, pero creo que es darle demasiadas vueltas al asunto. Decido esperar y no sacar conclusiones apresuradas, sin embargo, no quiero salir de aquel lugar. Para hacerlo debo pasar por delante de su mesa.
Así que cuando vuelve la camarera le pido otra Coca-cola y pido una tarta de zanahoria. La camarera se marcha y escucho como habla en la mesa de mis amigos:
-Hola chicos, ¿desean lo mismo de siempre? -
-¡Claro que sí!- gritan todos en coro y la joven camarera se marcha. Estoy confundida, nunca habíamos ido a ese lugar. Todos hablan y ríen de su día a día, están sumamente relajados, riendo muchísimo, creo que nunca los había visto tan efusivos.
Quizás estén celebrando algo. A los minutos, vuelve la mesonera con mi pedido y posteriormente con cuatro cervezas y un platillo para picar.
-¡Está delicioso!, - dice Jessica, masticando una especie de pasta blanca que se ve grasosa. - Nunca me canso de comer esto.
-Es magnífico. Quizás deberíamos comer otra cosa otro día, desde que vinimos por primera vez hace dos años solo hemos comido dos cosas de ese menú... desde hace seis meses este ha sido el plato y ya empiezo a aburrirme - dice Tereza
-¿Aburrirte? chica, si esto es lo máximo - Luca habla entre risas mientras mastica una buena porción de aquella comida.
-¿Saben? deberíamos hacer un brindis - dice Gloria tomando su cerveza y alzándola por encima de la mesa. - Por los mejores amigos que pudimos encontrar.
-¡Sí! - dicen a coro, y chocan sus botellas.
-El sábado deberíamos ir a la playa, me han dicho que hay muy solitaria pero grandiosa en La blanquilla, ¿qué dicen? - pregunta Luca mientras revisa su teléfono para luego pasárselo a todos - es ese lugar se ve magnífico.
-Sí, sin duda deberíamos ir... - dice gloria.
Quizás me esté comportando infantil, y sencillamente mis amigos les gusta hacer cosas juntos y ya... aunque no comprendo porque no me han contado nada de aquello; o porque no me han invitado nunca. ¿Será que hice algo que les molestó? Recuerdo que la última vez que salimos los invité al cine a ver una película de cine francés. Según recuerdo la pasamos genial, aunque, nunca estuvieron riendo tanto como ahora. Ciertamente hablaban menos de lo que hablan el día de hoy, con menos efusividad, menos energías.
Consideraba que simplemente todos éramos así, yo soy así aunque nunca les he juzgado si llegasen a ser un poco más activos. Realmente no lo entiendo mucho, no tiene sentido salir con alguien si no te agrada ¿o sí?
Así que sin meditarlo más tomo mi teléfono y les envío un mensaje al grupo de WahtsApp: "Hola amigos, ¿Cómo están? ¿qué les parece si hacemos algo interesante este fin de semana?"
-Oh miren, escribió Kathe. - la voz de Gloria es calmada. Veo como todos cruzan miradas.
-¿Qué dice?- preguntó Tereza tomando aun más de su cerveza.
-Pregunta si nos parece hacer algo interesante este fin de semana.
De inmediato la risa de Jessica hace presencia y dice:
-¿Interesante? si lo único que hace esa mujer es ver películas aburridas y jugar bowling.
-Bueno, son sus pasatiempos, no es como que le ofreciéramos algo que hacer. - dice Luca
-Por favor Luca, hemos accedido a salir con ella únicamente por ti, tú nos obligas a ir para no hacerle un desplante, pero es una tortura.
-Solo digo Jessica, que no podemos ser malos con ella, yo realmente disfruto salir y compartir con ella, tiene su personalidad y está bien, además no los obligo a nada, yo solo les digo para ir y no despreciarla.
-Sí, y nosotros para no dejarte morir solo del aburrimiento intentamos ayudarte y te acompañamos - interviene Gloria.
-Gloria, se los he dicho muchas veces, creo que si no desean salir con ella, si no les agrada, solo díganselo. -
-Por Dios Luca, salimos con ella porque te gustaba en la universidad, pero luego la muy estúpida no se fijó en todo lo que hiciste para conquistarla y te cansaste. ¿por qué sigues saliendo si ya no intentas tener nada con ella?
-¡Porque soy su amigo! - Gritó - ¿Saben qué? la paso bien con ustedes han sido mis amigas siempre, pero... la forma en que hablan de ella no me agrada.
-Aun la quieres, es solo eso. - dice entre risas Tereza.
-¿Y si es así que? - pregunta desafiante Luca.
-Si es así yo no volveré a salir con esa aburrida. Solo dile lo que sientes y déjanos en paz a nosotras. - Tereza miraba fijamente a Luca sobre la mesa, retándolo con la mirada, las otras chicas, simplemente tomaban de su cerveza. Luca sonrió
-¡Qué grandiosas amigas son chicas!- dijo y se levantó de la mesa y se marchó.
Desde donde estaba sentía lo incomodo de aquella mesa, ninguna de aquellas mujeres hablaba. Encendí una vez más mi teléfono y veo como Luca se ha salido de aquel grupo. Sin dudarlo un minuto más hago lo mismo.
Nunca pensé que les pudiese caer mal a las personas que consideraba mis amigos. Siento como las lágrimas corren por mi cara y me digo a mi misma que no vale la pena. Intento ignorar todo lo que puedo la conversación de aquellas mujeres hasta que a los pocos minutos deciden irse.
Sé que estoy sola. No creo que Luca me hable, pero, debo decir que le agradezco la forma en que me defendió, aunque él no supiera que yo estaba ahí.
Pago la cuenta y me marcho de aquel lugar. Mi pecho se siente pesado, oprimido, me duele mucho la cabeza y solo quiero llegar a mi hogar.
Vivo con mis padres aún, así que cuando llego me están esperando, al ver mi cara mi madre sabe que algo ha sucedido, así que corre hacia a mí a abrazarme. Les cuento todo aquello y me consuelan durante mucho tiempo, luego como una niña pequeña me acompañan a la cama y me desean una buena noche. Antes de marchar mi padre solo me dice: "recuerda que nadie merece tu sufrimiento" y se marcha.
Y es cierto. Me han herido, así que deberían saber lo que se siente, quizás un poco más.
Espero que se hayan dormido, tomo las llaves del carro de papá y haciendo el menor ruido posible subo algunas cosas a la maleta y arranco.
Me dirijo al este, espero que estén en sus casas. Para mi ventaja, viven solas, quisieron independizarse y triunfar, como comentaron alguna vez. Quizás me veía como una perdedora por vivir con mis padres.
Llego a la pequeña casa donde se alojan aquellas chicas. Veo el auto de Gloria en la puerta delantera y sé que ya han llegado. Estaciono a unas cuadras de distancia y llevo las cosas guindado en un bolso.
Me asomo por la ventana de la sala y no veo a ninguna de aquellas mujeres, así que deben estar en sus habitaciones. Camino hacia la puerta trasera y empujo la puerta que siempre mantienen abierta y paso al interior de la pequeña cocina. Todo está en silencio, pero las luces están encendidas, lo que me facilita el trabajo.
Camino a la habitación de Tereza, me acerco a la puerta y no escucho nada, hago lo mismo con el resto de las habitaciones y confirmo lo que esperaba, están dormidas.
Saco un pañuelo del bolso y lo empapo con un líquido claro y entro en la habitación de Gloria. Tiene la luz encendida, está tirada sobre la cama aún vestida incluso con zapatos, tiene el teléfono en la mano y evitando hacer ruido me acerco despacio a su cabeza, y presionando muy fuerte coloco el pañuelo empapado cubriendo su nariz y boca. Veo como abre los ojos unos minutos, me ve y luego se desvanece.
Me dirijo al cuarto de Tereza y hago lo mismo, aunque ella no se inmuta, ni lo siente, solo sigue dormida. De seguro estaba ebria.
Y luego corro al cuarto de Jessica. La consigo en el piso, acostada sobre su propio vómito, sin duda todo fue mucho más fácil de lo que creí.
Reviso la chimenea y está encendida, como siempre. Tomo mis cosas y regreso a la cocina y abro las llave del gas, coloco varias ollas en las hornillas, y me marcho de aquel lugar.
Me siento en el auto y espero. Pasado unos minutos recibo una llamada de Luca.
-Hola- contesto al segundo timbrazo.
-Disculpa la hora Kathe. - dice, su voz se escucha ronca.
-No hay problema Luca.
-Lamento si te desperté, pero necesito decirte que, quiero que hagamos algo el sábado, solo tú y yo. Las chicas no se sienten atraídas por hacer algo así que podemos vernos y compartir los dos, si tu... si tú lo deseas. - su voz tiembla al final
-Claro que lo deseo, me gustaría mucho.
-Entonces nos vemos el sábado Kathe. -
-Nos vemos Luca. - y cuelgo, justo en el momento justo en que aquella pequeña casa hace explosión. Las llamas se reflejan en el vidrio del auto, y arranco, antes de que se acerquen los vecinos.
Quizás las cosas ya no serán igual, pero al menos ya no estarán para lastimarme.
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