Creo que el desespero no me dejaba ver claramente las cosas y hacia todo de una manera errática y sin control.
converse con mi almohada muchas noches y hasta llegue al punto de discusión con la oscuridad misma
Mi antagonista era yo mismo, dándome el castigo máximo sin saber de que fuiste un regalo simplemente, un regalo pasajero, menos eterno de lo que pudo haber sido
Aun así agradezco los instantes aunque cortos fueron llenos de aprendizaje