Voy a explicar cómo mi experimento en la búsqueda de un plato de pasta picante fue todo un éxito. Para la elaboración utilicé los siguientes ingredientes (para 2 personas):
Preparación:
Ponemos a calentar agua en una olla que habremos llenado hasta 3/4 de su volumen (algo más de la mitad). Añadimos un pellizco de sal y una cucharadita de aceite. Cuando comience a hervir, echar los macarrones. Hervir durante 15 minutos vigilando que no suba el hervor y que no creemos un desastre en la cocina 😉. Escurrir y reservar.
Picamos la cebolla en cuadrados pequeños. Reservar.
Moler el pellizco de guindilla. Podemos utilizar un mortero o picarlo con un cuchillo, pero su textura debe ser de molido prácticamente para que no haya sorpresas a la hora de comer. Reservar.
Ponemos a calentar una sartén con un chorrito de aceite. Añadimos la cebolla, y cuando empiece a pochar (unos 7-8 minutos) añadimos la carne picada y las rodajas de chorizo desmenuzadas para que se mezclen con la carne. Añadimos el vino blanco. Cocinamos la mezcla hasta que evapore el vino y cuando la carne esté hecha al gusto, añadir la guindilla molida, pimienta y sal. Remover 5 minutos y reservar.
Para servir:
Colocamos una capa consistente de macarrones, a continuación, el tomate frito, sobre este la carne picante, y añadimos queso rallado y queso en polvo. Un toque de orégano y ¡a comer!