Pero es tan hermosa, tan erótica, sentí sus manos, tocando mi piel, eran tan frías que por un momento causaron sobresalto en mi; por un momento podría jurar que la vi observar el paisaje que se veía por la ventanilla, pero no fue así, me veía a mi, me tocaba a mi, cumplía mis sueños más remotos.
pague mi portátil y me fui a la cama con mi novio, quien al verme entrar entre lágrimas me pregunto que pasaba y me abrazo diciéndome que todo pasaría, que no me hundiera en el dolor de mis novelas, por unos segundos, lo odie, aunque en mi mente eran más que segundos, eran eternidades... y vi su humanidad, lo común que él resultaba, lo normalmente lucido que el era, y me pareció que perdía la forma...
Este relato que comparto el día de hoy fue escrito cuando tenía 18 o 19 años, lo escribí para un concurso de relatos que tenía como premio la publicación en un libro; cuando termine de escribirlo lo leí y no sentí que fuera lo que deseaba así que no lo envié. Paso años sin ser pulido publicado en el Facebook sin tener demasiada atención. Ayer lo leí y me enamoré de nuevo de él, decidí corregirlo y compartirlo a todos.