El mandala esta guardado en lo más profundo de nuestro inconsciente, esto hace que siempre respondamos intuitivamente a él. Esto se dice porque según la creencia nuestro origen es un mandala, y el vientre de nuestra madres donde estamos sostenidos, protegidos y seguros en un espacio esférico. Nos sentimos naturalmente condicionadados a responder intuitivamente a él.
Se cree que se utilizaba para rituales con fines religiosos o místicos. Cada pueblo o cultura tiene su propia manera de crearlo, con determinadas formas que lo componen. Puede ser usado tanto como un objeto de adoración para una determinada deidad, como adornos de templos y lugares sagrados, como como foco de visualización y meditación, para iniciaciones, como amuletos para alejar de los malos espíritus, para proteger la vivienda, para curaciones, o bien como expresión artística siendo un camino a recorrer hacia el progreso y la evolución espiritual.
Esta meditación se produce durante el proceso de hacerlo es decir, mientras lo dibujas o pintas, tu mente se calma y focaliza, tus centros cerebrales se sincronizan, junto con otros efectosfísicos y energéticos beneficiosos que actúan balanceándote y armonizandote.
En sus distintas interpretaciones, están:
EL MANDALA EN EL HINDUISMO
Un yantra es una composición geométrica de dos o tres dimensiones que se usan en los rituales de meditación. Se le considera la morada de los dioses. Cada yantra es único y hace una llamada a una deidad a través de elaborados diseños geométricos y simbólicos. Según cierto académico, “Los yantras funcionan como símbolos reveladores del cosmos y como un gráfico instructivo de los aspectos espirituales de las experiencias humanas”.
EL MANDALA EN EL BUDISMO
El mándala tibetano (kyl khor), en el Vajrayana budista representa normalmente un paisaje de la tierra de Buda o de la visión de culto de Buda (los cuales son inevitablemente identificados con él y representa la naturaleza de su experiencia y su complejidad.
La mayoría de los mándalas consisten en una zona exterior circular y una zona interior cuadrada (aunque a veces circular) con una decoración elaborada en el centro. La parte interior del mándala puede ser ocupado por caracteres budistas y símbolos, así como imágenes de sus deidades asociadas, los cuales “simbolizan diferentes etapas en el proceso de la comprensión de la verdad”.
LOS MANDALAS TIBETANOS DE ARENA
Son mandalas realizados con arena de colores por los monjes budistas tibetanos, y que estos son una representación geométrica del cosmos.
Un mandala de arena suele realizarse bajo la petición de una comunidad para traer la paz al mundo y, por otro lado, sirven como herramienta de “meditación”.
Sobre una base plana de madera, los monjes se disponen a diseñar con tiza la estructura del mandala de arena. Hasta cinco monjes pueden trabajar a la vez en este proceso y es aquí donde la precisión y la exactitud entran en juego.
Los monjes verterán millones de granos de arena (procedentes de piedras semipreciosas) durante un periodo que puede llegar a durar varias semanas
Una vez acabada la obra es destruida. Este nuevo acto simboliza la muerte. Representa lo efímero de la existencia.
“Lo importante no es la obra de arte terminada, sino el proceso de su creación. El camino es la meta”
El MANDALA. INDIOS NATIVOS AMERICANOS
Los nativos americanos del sudoeste como los navajos, cuyas pinturas de arena son extraordinarimente similares a las de los budistas tibetanos, crean mandalas curativos para personas que están enfermas. Tras un periodo de purificación, un curandero tribal fabrica un mandala de arena en cuyo centro, tras finalizarlo, se sienta la persona enferma. Tras una ceremonia, la pintura de arena, considerada tóxica porque ha absorbido la enfermedad, es eliminada, de forma similar a los rituales practicados por los monjes tibetanos para simbolizar la impermanencia.
En la actualidad el concepto de mandala y su creación está siendo orientado hacia los más jóvenes y niños, debido a los efectos extremadamente beneficiosos que les aporta. Considerada una técnica de armonización, el alumno aprende a disfrutar de estar consigo mismo, y mejora su estado anímico. Les ayuda a centrarse antes de otra actividad.
En la creación del mandala, el centro nos conecta con nuestro propio centro y la irradiación nos armoniza con el entorno y el círculo nos conecta con la totalidad de la que formamos parte.