29102019

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7y

22.2000 pasos, ni uno menos, algo más de diecisiete kilómetros en dos tacadas, de vuelta un buen puñado de castañas, que han ido irremisiblemente a la basura, debido a su amargor extremo ( luego una vecina de acá me ha dicho que las mayores las usan para a ahuyentar las polillas, se ha reído bastante de mi al haber intentado comerlas)

Al mediodía, comer de forma extraordinaria, platos básicos de la gastronomía leonesa, habitos que son alubias pintas de aquí, guisadas viudas, a fuego lento de gas en cazuela de barro, toda la mañana. Queda un plato meloso que no necesita mucho más(aunque me hubiera flipado comerlas con unos pepinillos o piparras en vinagre)

No bastante con eso, han puesto lechazo hecho también en cazuela de barro de segundo, una fuente, nos ha sido imposible acabarla después de los habitos, pero tiernisimo, una finura excepcional, se deshacía la carne. No pierdo ocasión para loar y glosar sobre el delicioso rosado de la región, el prieto picudo, excepcional que mejora más aún los platos.

De postre, un café, se nota que son cafeteros, con su crema con leche de la buena, un colofón imprescindible.

Después de tan copioso almuerzo, los remordimientos, o la calidad del café, no me ha dejado dormir siesta, asi que me he pertrechado de mi ropa de deporte y he salido a dar un largo paseo entre viñas.

Preciosos los atardeceres en la meseta, leonesa en este caso, he ido por una senda vecinal, de Valdelobos se llama, y luego he girado en dirección a las viñas, dirección Valdemora, antes no había pérdida, por estos caminos, hay paz tranquilidad, buenos paisajes, setas y piñones de pinos piñoneros.

29102019 | Ecency