Después de experiencias fuertes que la vida te va confrontando, al menos a mi, me llegan esos vacíos, en los cuales, analizo las circunstancias de mi vida, y decido con lo que sigo o con lo que no. Por ejemplo, he dejado de ver meras propuestas de vacaciones a diferentes sitios, porque en las circunstancias que me manejo actualmente, me resulta muy difícil cuadrar todo.
Final de la campaña de renta, clientes nuevos que son más demandantes(lo normal de los inicios), el advenimiento del trimestre y mil cuitas más no resueltas en este infinito espacio tiempo pandémico que arranco en el fatídico Marzo de 2019 y aún lo llevamos pegado a la suela, como un molesto chicle, cuyos restos, no terminamos de eliminar.
En medio de toda esta vorágine, todo se resiente, aunque uno intente que no. Con todo el dolor de mi corazón, me he quedado sin ir al pueblo con mis padres, los ansiados y despejados cielos de Castilla, donde se recupera la bóveda celeste, el olor a campo, al adobe de la casa, esos restos de olor de mierda de gallina en el patio de la casa, que antes fue corral, palomar, porqueriza y vivienda de los hijos de mis bisabuelos, en el continuo espacio tiempo que marca la vida de los dos últimos siglos, que es lo que doy a controlar en mi finito tiempo y vida mortal.
Hay cosas que penden de un hilo. La brecha es evidente, por mucho que busque e indague es palmario, mi camino es ineludible, y no tiene porqué ser en compañía. Soy un mal compañero de camino para acomodados y replicadores del eco que esté de moda en la sociedad.
En las mañanas en las que apenas se vislumbra el amanecer, es donde me siento más yo, tranquilo, con mi café, sin interrupciones, ni obligaciones derivadas de la amabilidad y/o cortesía. Soy un animal, soy un salvaje, pero me gusta vivir a pesar de eso con las reglas. Son un bien para todos.
A ver lo que da el día, soy como un motor de un coche, que lleva demasiadas semanas, sin arrancar, no por ello va a sufrir menoscabo en su mecánica, pero es normal un exceso de ruido y humo al arrancar.
Por otro orden de cosas, ya tengo la pauta completa de vacunación, con ningún efecto reseñable, excepto que me noto más agresivo, de menos talante y menos humor, es como una aproximación al lado cínico de la vida.
Vamos por el día!!!