La noche al fin se cierne sobre la ciudad, otro día más similar al anterior, no me cabe duda que serán así todos los días hasta que al menos estén todos los míos vacunados.
Los días de trabajo se han vuelto insoportablemente pesados, por monótonos de tener que presentar documentación para las ayudas por rutina, no es plato de buen gusto para nadie, es impertinente monótona y a la vez delicada tarea por lo que hay en juego, en fin es lo que toca.
Si a eso le juntamos el estar con una persona que tiene que mantener el aislamiento por contacto estrecho con un contagiado del maldito virus, la cosa empieza a ser más molesta, casi lesiva. Y luego claro, la semana blanca que al fin y al cabo es una semana más.
Me queda el consuelo de los podcast que devoró para estar actualizado de todo lo que me importa e interesa, que es bastante. También estoy oyendo discos al azar de años a partir de 1984, me doy cuenta de la predominancia del rock y el metal en la esos años en España. Evidentemente, nada que ver con ahora.
En otro orden de cosas he hecho 15.600 pasos hoy, el necesario contrarresto de un trabajo ahora mismo monótono y aburrido por machaconeria. Las calles tan vacías, no terminas de acostumbrarte, hace que el paso sea bueno y la distancia recorrida al final por el tiempo empleado, sea larga.
Estoy viendo una serie nueva de la actriz que hizo de Arya Stark en GOT, es una cosa rata, cuanto menos curiosa, pero no es precisamente lo que necesito ahora, lo dicho un momento delicado, pero las buenas temperaturas y los días que son cada vez más largos, me hace confiar y esperar días de más esperanza.