Dieciséis horas seguidas currando. Esto es el resumen sucinto del día. Pero ha merecido la pena, no me cabe duda. El día, ha sido un día de mierda, mal tiempo, lluvia, ningún estímulo para salir a la calle, y de hecho, es lo que ha pasado, no he pisado la calle. Todo bien.
Tengo agujetas de los días pasados en el gimnasio, me viene bien parar, los músculos hay que dejarlos relajarse, el frío, la lluvía, la humedad, no les hace ningún favor e ir al gimnasio en esas condiciones, es hasta temerario.
De comer, he hecho lentejas, bueno, más que hacer, he aderezado, un bote de lentejas cocidas, con unos sobres que compré de arroz integral con trigo bulgur y le he hecho un sofrito que he terminado echándole doubanjiang y alga wakame para bajarle la sal. Experimento raro, pero comible.
El doubanjiang, para los que no lo sepan, es un condimento básico de la cocina de Sichuan, mi favorita de China. Es una pasta fermentada de chiles rojos, con habas , y un iniciador de fermentación. El sabor es algo extraordinario y la piedra filosofal del famoso mapo tofu.
Otro día más sin síntomas llamativos de alergia, exceptuando algún estornudo suelto, pero vamos nada relevante. Está siendo el mejor trimestre de los últimos cinco años, por lo menos en lo que respecta a salud. Te das cuenta, de lo que realmente, importa en esta vida.