Novelty makes crypto seem suspect. Complexity makes it hard to wrap your head around. Volatility makes it difficult to contain emotionally. Phil Pearlman
Hay días y días. Como el de ayer que no tuvo prácticamente nada bueno, pero al menos el calor va subiendo y hace los días más agradables y con luz. Como reseña, pues el gimnasio con una muy buena sesión(pocas máquinas pero de forma muy concentrada) Luego comprar varias cosas que me hacían falta y retorno a casa. Eran más de las nueve, aunque la luz, engaña y parece que es más temprano, pero los comercios cerrados, no dejan lugar a dudas.
Justo en ese momento, iba imbuido en mis pensamientos, proyectando sobre esto o sobre aquello. Esas disyuntivas en las que mi mente me permite meterme tras un buen entrenamiento que me pone todas las hormonas a tope. En ese preciso momento, noté el calor y la pérdida de visión momentánea en un ojo, concretamente, el izquierdo, noté el calor, la falta de visión provocada por el instintivo cierre del párpado, y después el deslizarse, el olor y después, ya sabiendo exactamente que había sido agraciado por una cagada de pájaro, el asco.
No llevaba pañuelos, ni nada para limpiarme, solo el asco mientras la mierda se deslizaba de mi ojo hacia el borde más externo de mi mascarilla, haciendo que el contener la arcada, fuese cada vez más difícil. Tras unos segundos de bloqueo, de sentido del ridículo, como si fuese objeto de una pesada broma, y en cualquier momento, fuese a salir gente riéndose, aplaudiendo y llevándome un ramo de flores con una solícita secretaria con un delicado paño para limpiarme el excremento y proporcionarme una mascarilla nueva.
Nada de eso pasó, la nausea se había quedado atravesada en la garganta, con una quemazón tibia y el amargor de la bilis. Me limpié como pude con mis propios dedos, el asco se apropiaba de mi boca, mis pulmones. Logré bloquearlo todo en la mente, solo centrado en andar, y buscar un modo de limpiar la mano. Aislar lo que tenía en la mano y los restos por mi párpado y mascarilla de mi mente y pensar, que en el peor de los casos, mi casa estaba al menos de cinco minutos. En peores me he encontrado.
No había bares con servilleteros, ni carteles de publicidad con una esquina desgajada, tuve que llegar hasta mi portal y con la mano menos diestra, abrir como pude la puerta y llamar el ascensor. En la parte superior de los buzones, había publicidad, me limpié como pude los dedos, el olor empezaba a ser mareante, no se como algo tan pequeño puede suministrarme tal sensación de asco.
Ya en la casa, quitar el calzado, tirar la mascarilla, lavar las manos, limpiar la cara, volver a lavar las manos, orinar todo ese nerviosismo, volver a lavar las manos, repasar la cara, mirarme, ver que todo está bien y beber agua y sentarme y pensar, que en el fondo, no somos nada.