Aparqué el coche, donde no suelo, era tarde, y a la luz de las farolas, veo lo que parece un gato buscando la postura para cagar, en el asiento de una moto, me río, me resulta extraño, un gatazo, enorme, naranja, a rallas, como situándose ¿en el asiento de una moto para cagar?. Cuando pasé para al lado, vi que esa no era la realidad.
Una gata que estaba delante, me miraba como con súplica, no, no estaban cagando, no se estaban peleando, está claro, les estaba cortando el rollo. Tengo un gato que es como un peluche, nunca lo he visto en esas tesituras, tiene sus cosas, pero de sexual nada, cero, lo dicho un peluche. Este gato, naranja, enorme, estaba ahí el tío, musculado, pam pam, dale que te pego, la gata, al alejarme, ya miraba al infinito, espero que lo disfrutasen.
Venía del super, ayer fue un buen día, de esos que vas por un par de cosas, tonterías, y encuentras muy buenas ofertas, en carne. Buena reserva en el congelador, menos que pensar en las dos próximas semanas. Es ideal.
Antes, fuimos al gimnasio, al fin, desde el 15 de Enero, se dice pronto. No había nadie, quizás no sé cuatro personas, por lo que me cuentan los amigos se ve que estaba todo el mundo de bares, la tarde, fue lluviosa y fría, no invitaba a ir a los gimnasios, pero ahora que lo pienso, con el tiempo así, a los bares tampoco, y bueno así estaban, que le hacemos, el ser humano es un ser de costumbres, asquerosas, eso sí.
Respecto al sueño, ha sido una semana de buenas medias, he empezado de nuevo a tomarme la pastilla multivitamínica, me notaba un poco cansado después del mes tan duro de Febrero, ya solo queda que el tiempo remonte y pueda reanudar los paseos por la playa y demás zarandajas. Si tuviesen a bien, ponerme la vacuna, para estar inmunizado contra la mierda de enfermedad, ya, sería perfecto.