Las flores, me encantan las flores. Son un adorno que embellece cualquier lugar. Observen esta foto, la tomé en horas de la mañana, 7. 30 am, para ser exactos. Esa es la orilla de una calle solitaria, me padeció interesante que en un lugar tan solo, donde solo había monte por todos lados, estaban estas hermosas y pequeñas flores. Un especio cubierto de ellas, a pesar de todo lo feo que las rodeaba, monte, basura, etc. El lugar donde ellas están lucia hermoso y radiante.
Pasé nuevamente casí al anochecer, pero noté algo aún más interesante. Las flores, ya no lucían igual, estaban opacas, y sus hojas un poco decaídas, parecían tristes. Pensé y dije: debió ser el fuerte y brillante sol durante el día, además de eso, lo que las rodea es feo, quien pasa por allí seguramente las pisan y arrancan algunas solo para dañarlas y luego tirarlas. Es normal que estén así. Y alguien me dijo: “mañana amanecen relucientes otra vez”, así son esas flores.
Meditando e eso que vi, me di cuenta que así somos nosotros. A veces tenemos días muy duros, difíciles, los cuales nos hacen ir perdiendo cierto encanto con el transcurrir del tiempo. Puede que amanezcamos sintiéndonos brillantes y resplandecientes, pero luego, llega esa dificultad que busca opacarnos. Al llegar la noche, nos sentimos tan agobiados, cansados, debilitados por la lucha durante el día, por esas personas que buscan dañarnos y pisarnos, por esos problemas que buscan arrancar nuestra paz para que caigamos al suelo sin ánimos de levantarnos y seguir luchando. Pero, clamamos a Dios, le entregamos todo y descansamos en ÉL. ¿Cuál es el resultado el siguiente día? amanecemos rejuvenecidos, con nuevas fuerzas, resplandecientes, hermosos y radiantes, como una flor que embellece todo a nuestro alrededor y dispuestos a seguir adelante.
Por eso, seamos siempre como una flor, que aunque se marchite a veces y parezca casi muerta, al entregar y dejar todo en las manos del señor, el día siguiente sale con todo su esplendor, iluminando y embelleciendo aun los lugares más oscuros y tenebrosos, que son esos momentos difíciles que nos toca vivir. No te des por vencido, aun con todos los tropiezos que se te presenten durante el día, recuerda descansar en Dios, para que al levantarte luzcas hermosa, tan hermosa como una flor.
Fotos tomada con teléfono ZTE
By, @luzmary