No siempre mis amigos serán mis amigos, algunos son circunstanciales, otros duran una temporada de dos o tres años. Entendí que los amigos no se mide con la cantidad de personas que están en mi círculo social, ahora puedo decir que los cuento con los dedos de la mano derecha.
Cada uno de nosotros tenemos dos lados, y dependiendo de los golpes que recibimos uno se desarrolla más que el otro. La Luisanni que conozco no es la misma de hace tres años atrás y es sorprendente que todos estos cambios hayan ocurrido en menos de un año, un cambio de mentalidad que me ví obligada a tener porque sino, afuera me iban a aplastar... Está bien poner límites, no está bien ser complaciente.
Entendí que debo tener una coraza bien fuerte para que los dardos no lastimen mi corazón, tiene suturas, suturas de superación y aceptación. Lo más tremendo de todo es que cuando una persona traiciona mi confianza, mi trato hacia esa persona no será igual, finjo demencia y cuando me necesite para algo responderé: JAMÁS los conocí. El perdonar a los que me lastimaron no es tarea fácil, pero no imposible. No les guardo rencor... Pero el aprecio que les tenía se esfumó. ¿Cómo revivo a la Luisanni alegre y llena de entusiasmo para hacer las cosas? Era la pregunta que solía rondar en mi cabeza.
Volver a mi rutina universitaria me animó un buen tiempo, compartí con gente maravillosa y no lo voy a negar. Pero como todo su principio tiene su final... Todo es temporal. Un día en redes sociales ví una imagen que decía así: "Ven la meta es por aquí, decía una persona, y el protagonista responde: No es mi meta." Leyendo esto me llevo a pensar muchas cosas y surgió esta pregunta: ¿Realmente es mi meta?
Y otra vez Luisanni recibiendo otro golpe...
Otra cosa que también entendí es... Lo hagas o no te van a CRITICAR y no de manera constructiva, ya entendemos el contexto, y lo más duro es que son las personas más cercanas, los que pensé eran mis amigos, los que conocían mis sueños, mis planes, a los que les brindé mi confianza.
"Ya basta de estar en el rol de víctima, esto es de perdedores" me decia una y otra vez para subir el ánimo, con el tiempo, mamá adopto a una mascota, ella le dio sentido a mi vida. Dicen por ahí que el perro es el amigo del hombre.
Empecé a rodearme de personas que aportan y le sumen a mi vida, a mi desarrollo personal, a ser un equipo. Aprendí a pasar momentos memorables con las personas que amo y que me hacen sentir amada, aprendí que no a todos los eventos debo asistir. Aprendí a ponerme como prioridad y a darme amor. Me perdoné y me di un abrazo diciéndome: "Vas bien, así estás bien. Vive a tu ritmo minuto a minuto y no la vida en un segundo. Todo es temporal."
De ahora en adelante lo pondré en práctica.
Rio Manzanares, Cumaná