La noche se espesa bajo la niebla del licor,
mi garganta se seca entre la bruma de la espera
las tenues estrellas ya no me miran
y tu haces que no estoy por la labor,
te miro de reojo y abrazo mis miedos,
la noche se vuelve gris y olvido mis recuerdos,
a lo lejos una música se escapa del bullicio,
quiero bailar en ti y acabar con este silencio,
que nos separa, que no se acaba, que ensordece
hasta la algarabía de una fiesta que no esperaba,
en la puerta no dejan de aparecer rostros cercanos,
todos saludan mi presencia y algunos me dan la mano,
todos están acompañando mi soledad,
y tú sigues negándole las coincidencias a mis labios.
La noche sigue rota con esta esperanza muerta,
la música sube de tono y ahora tiene cadencia,
la fiesta se alborota, la gente ya no esta quieta,
a lo lejos la ciudad brilla como un mar de estrellas,
vuelvo la mirada hacía a ti y no te encuentro,
¡Y se vuelve a repetir lo mismo! - pienso,
de un trago devoro mi bebida,
se me escapará el amor en esta despedida.
La noche se calienta bajo una música insaciable,
a mi lado los cuerpos pelean por un poco de aire,
trato de respirar sobre los cuerpos sudados,
pero en realidad te busco a ti por todos lados,
pero no estás, pero no te encuentro,
¿Era de verdad tan difícil decirte lo que siento?
ya no hay tiempo para arrepentimientos,
la noche parece congelada, pero corre el tiempo.
Una sed incipiente me tortura la garganta,
una cerveza fría, en este momento es deseada,
escucho el aire agonizar con aquella canción,
con la que me brillan los ojos y se me empaña el corazón.
La niebla de los cigarrillos no me permiten ver,
que estás detrás de mi, ensayando qué decir,
la melodía me roba la respiración, lo sé,
los recuerdos son una úlcera que no dejan de arder.
Un mesero me trae una copa
y con ella pretendo apagar mi sed,
beberme la nostalgia que ha anidado en mi ser,
se me ha escapado otro momento te he dejado de ver,
tal vez te has ido a reírte de mi
o quizás te arriesgaste a buscar a quien querer.
Me entrego a la música de la canción que está muriendo,
las lágrimas se han ido, el dolor se va desvaneciendo,
el vino se ha vuelto mi mejor compañero,
he viajado al lugar donde ya no caben los sueños.
Vuelve a sonar una música alborotada,
la gente levanta la mano y grita desesperada,
yo salto fingiendo una triste alegría,
dejé de buscarte ya ¿Por qué regresarías?
Me tocas el cuello y pienso que es cualquiera,
me tomas de la mano y me regalas la certeza,
sabes que si no lo haces, tal vez yo me fuera,
pero mi alegría no se nota, quizás no lo creía.
Nos hablamos con los ojos y nos acariciamos con los labios,
me sabe a menta y nicotina tu cuello entero,
ya no tengo sed, no tengo frío, pero si un poco de miedo,
mis palabras no se oyen con esa música de fuego,
pero ya yo no siento que alrededor haya alguien,
no me importa ya, disfrutemos del baile...
La noche se despeja en los cántaros del amor,
las estrellas se han marchado, ahora manda el sol.
NOTA: Las fotos son propias