Siempre primero, siempre veloz
Tu amor fue como un pájaro carpintero
Que lastimó mi maltratado corazón.
Siempre iluso, siempre callado,
Mis lágrimas me miran como un intruso.
En mi casa no hay lugar para otro enamorado.
Siempre tu, apareces con certeza,
Pintando de verde, morado y azul,
Todo lo que antes creía cereza.
Siempre en silencio, siempre discreto,
En mi alma no hay lugar para otro remedio
Yo soy mi propia paz y lo doy por cierto.
Siempre presente, nunca accesible
Se me entumece el espíritu al quererte,
Y lo devuelves siempre irascible.
Nunca me despido, guardo la esperanza
Es masoquismo querer lo que se ha perdido
Es obsceno esperar a ver qué es lo que pasa.
Siempre tuyo, nunca solo,
Contigo diluí la viscosidad de mi orgullo
Con tal de que me dieras un pedacito de tu “todo”.
Siempre triste, siempre mínimo.
No hay redención desde que te fuiste,
Y yo me miento con que sigo siendo el mismo.
Foto propia