Los sube y bajas, del mundo de los negocios, es algo que todavía estoy aprendiendo a sortear. Siendo docente desde hace muchos años, mi fuerte realmente ha sido el arte de enseñar y de compartir los conocimientos que tengo con los demás. Entonces eso de calcular presupuestos, promocionar productos, ubicar proveedores y tratar con los clientes, es algo que, aunque ya vayamos a cumplir 5 años practicando, todavía siento que me falta mucho por aprender.
Pero hay una cosa de la que estoy segura, he aprendido y mucho. Se trata de la perseverancia. Esa constancia día a día. Esa persistencia e insistencia de seguir haciendo lo que sentimos que es lo correcto y que nos llevará a cosechar grandes frutos.
En nuestra venta de comida rápida, el tiempo va pasando y nosotros vamos creciendo. A veces siento que a paso de tortugas, pero luego me detengo a observar con atención y me alegro de reconocer, que no estamos iguales que al inicio. Hay cambios, se ven avances. Pero todavía siento que falta algo muy importante, algo que termine de darnos el empujón y nos haga recibir abundante clientela todos los días.
Me he preguntado si nuestros productos realmente son buenos y entonces investigo, pregunto, y siempre obtengo excelentes respuestas y comentarios. Me dicen que nuestras hamburguesas son deliciosas y accesibles al bolsillo del público. Entonces, no es por ahí la cosa. Me pregunto si es la atención y puedo observar que mi esposo se esmera por atender bien a los clientes y que yo misma, doy lo mejor de mí para que se sientan bien atendidos y felices.
Me pregunto también si es el ambiente, la decoración, y entonces nos enfocamos en decorar, ambientar y hacer del lugar un sitio agradable para estar. Las personas y amigos cercanos nos felicitan y nos comentan que todo se ve muy bonito. Entonces, tampoco es por ahí.
¿Qué falta? Es una pregunta que ronda mi mente. Me digo, que quizás sea la situación económica del país, pues muchos clientes nos mencionan cuando tienen tiempo sin venir que, si por ellos fuera, comerían más seguido en nuestro negocio, pero que la situación económica los frena.
Los años pasan y vamos como en una montaña rusa. Semanas full de clientes, vendiendo a montones y acostándonos supercansados, pero satisfechos por esas jornadas productivas. Y semanas con ventas tan bajas, que la angustia comienza a apoderarse de nosotros. Vuelven las preguntas, vuelve el empeño por mejorar más y más y ver ¿Qué hace falta?
Seguimos perseverando, confiando en que nuestro producto es bueno y gusta mucho. Entonces es ahí de donde nos apoyamos y nos aferramos, para seguir persistiendo, manteniendo la buena actitud y entregando lo mejor de nosotros, para que este proyecto siga creciendo.
¿Y tú, querido amigo emprendedor, a qué te aferras para seguir perseverando? ¿Has experimentado malas rachas en tu negocio? ¿Qué haces para renovar fuerzas y seguir adelante? Me encantaría leer sus opiniones y consejos. De esta forma podremos ayudarnos entre todos a seguir perseverando.
Gracias por visitar, leer y comentar.