Buen día, amigos y amigas de Holos&Lotus, espero que estén bien. Vengo a aportar un poquito de todo en el tema que nos propone , sobre el estar solos y sentirnos bien, es decir, ser nuestra mejor compañía.
Vengo de una familia grande y de un entorno de compartir grande, pues en casa somos 4 hermanos y prácticamente me crie muy unida a mis vecinos, que son 4 hermanos también. Así que en las festividades y celebraciones siempre hemos sido bastantes. Lo mismo ocurre en momentos de apoyo y de unión.
Creo que no aprendí a estar en soledad. Es decir, sí sé estar un rato conmigo misma, viendo películas, ordenando la casa, escuchando música, meditando, leyendo, pensando, paseando, imaginando o lo que sea que se me ocurra hacer; sin embargo, al pasar quizás unas dos horas, ya necesito la compañía de quienes me brindan su aprecio.
Mi casa nunca está sola, siempre hay alguien y, si llega a quedarse por algunas horas sola, es porque nos fuimos todos a un paseo o algo por el estilo. No recuerdo la última vez que me quedé sola en casa. Y quizás ni así, me sentí sola, porque al lado están mis vecinos, y sé que en cualquier situación, puedo llamarles y estar con ellos.
A diario me regalo momentos de soledad, o mejor dicho de compañía conmigo misma, pero tengo la certeza de que en cualquier momento puedo ir en busca de mi gente y encontrarlos para hacernos compañía. Eso me reconforta.
Mis amistades son contadas. Conocidos tengo muchos, pero amistades que considero casi familia, tengo alrededor de 8. Seres humanos que son pilares en mi vida y con quienes también disfruto mucho de conversar y compartir momentos gratos o cotidianos. No nos vemos con frecuencia, pero hablamos casi a diario; esa es una forma de compañía que aprecio mucho.
Puedo disfrutar de muchos momentos en soledad, en los que mi misma y yo, estrechamos lazos. Sin embargo, siento que son muchas las cosas que, al hacerlas en compañía, las disfruto más. Por ejemplo: Tomar un buen café, caminar por un bonito sendero, ir a la playa, ir al cine, ir al río, disfrutar de un concierto, ir a comer rico en un restaurante, ir de compras o pasear viendo vitrinas (así decía mi tía), viajar en auto, karaokear, hacer parrilladas, y mucho más.
Soy muy familiera, y eso me hace valorar el hecho de hacer las cosas en grupo.
Considero que, como todo en la vida se balancea en equilibrio, la soledad y la compañía tienen que ser compartidas, es decir, un tiempo equilibrado para cada una. Un rato contigo y un rato conmigo. Estar solos nos ayuda a reflexionar, a recapacitar y ordenar las ideas. Luego, ese equilibrio mental que nos proporciona el estar solos un rato, nos beneficiará para estar en compañía.
Gracias por su amable lectura.