Suena desgarrador la simple pronunciación de esta palabra: "tiroteo"
Se puede escuchar el retumbe en los oídos de los cañones. Una masa de disparos esparcidos por el espacio, un cierta cantidad de gente y por supuesto, un resultado. Pero vemos que hoy en día el final de la operación no es lo que nos importa. Nos interesa el ¿porque?.
Tenemos mucho tiempo ya rodeados de noticias de masacres, ya sean a cargo de balas, cuchillos, bombas o simplemente lo primero que se tenga en las manos que esté dispuesto a matar. Esto podría ser cualquier cosa, incluso un auto, y el causante del hecho también podría ser cualquier persona, incluso un niño y es entonces este nuestro presente.
Niños en forma de hombres están saliendo a las calles desesperados a desahogar sus penas, nada menos y nada más. Buscan alivio a su ira contenida por vivir en una sociedad tan falsa como su nombre porque de unidos no tienen nada, y el reloj de esa olla de presión ya está a reventar.
No se puede aguantar un día más tanta violencia, burla, es mucha mentira, demasiado pánico. Es más de lo que se puede sostener, la sonrisa esta resquebrajada en un pueblo incapaz de hacer algo más que proteger a los caídos.
La única esperanza para que estos episodios cesen sería quebrando todas las bases de odio y deteniendo la marcha de ese tren que va hacia ningún lado. Pero para esto habría que sincerarse, reconociendo que nunca fueron buenos y teniendo en cuenta que lo único que han logrado es presionar al que está alli.