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Estacionó el vehículo frente a su casa y bajó del auto, al abrir la puerta la pequeña estaba sola en el asiento de atrás y su acompañante que minutos antes le hacía compañía, estaba a la entrada de la casa… la tomó entre sus brazos y le dijo al oído suavemente…
-Cierra tus ojos querida- no deseaba que se fuera asustar, pues él había visto encima de su vehículo un demonio que lo miraba como una fiera enjaulada y si no hubiese sido por el Ángel que les acompañaba ya le hubiese caído encima.
Al entrar a la casa vio como sombras entraban y salían por las ventanas, furiosas y al acecho… llamó repetidamente a su esposa Laura quien salió casi corriendo de la recámara algo asustada y le abrazó fuertemente…
-¿Estás bien?
-Sí, él me ha acompañado desde que todo se convirtió en una locura- dijo al tiempo que señalaba a un Ángel que venía detrás de ella.
Mientras hablaba sonó el teléfono…
Era el Pastor de la Iglesia convocando a todos los hermanos a una reunión urgente, el tiempo estaba llegando a su fin y Cristo estaba a las puertas.
La familia en pleno salió de la casa, Laura cargaba a la pequeña Valery, quien llevaba los ojos cerrados, pues sus padres no deseaban que viera ese escenario que para muchos era oculto, pero que a ellos había sido revelado con la llegada de Jesucristo sus ojos habían sido abiertos y ahora el mundo espiritual se podía casi palpar como el mundo material.
Los ángeles les custodiaron, las calles y el cielo estaban atestadas de demonios, ellos también esperaban a Jesús, pero de otra forma, sabían que pronto todo estaría en sus manos y estaban deseosos de celebrar su victoria por fin no más creyente, no más oraciones, no más Espíritu Santo, por fin no más hombres temerosos de Dios, toda la humanidad estaría en sus manos… y si no fuera porque los ángeles estaban allí ya les abrían hecho daño, nadie podría impedírselos después y para ellos representaba un triunfo, esa era su victoria.
Al llegar a la iglesia, ya se encontraban algunos hermanos quienes les recibieron con abrazos, la madre de Laura estaba allí, y al igual que ellos había sido custodiada por un ángel.
Braulio miró a su familia y ya estaba más tranquilo, todos juntos, sabía que habían cosas de las cuales tenía que pedir perdón, así es que abrazó a su esposa e hija y les susurró al oído cuanto les amaba, les pidió perdón por las veces que las dejó solas, pensando que era más importante su trabajo que su familia, por las veces que se enojó sin necesidad, por las veces que le mintió a su esposa para salir con un amigo y supuestamente desestresarse del quehacer del hogar… ambos lloraron y se perdonaron tantas faltas, era el momento de liberarse de lo que los oprimía y molestaba… pensaba en sus padres y esperaba verles pronto, pues habían muerto en un accidente de tránsito hacía un par de años atrás al igual que el padre de Laura quien iba conduciendo en esa oportunidad, pues les había ido a buscar al aeropuerto y de la nada apareció un perro, perdió el control y los tres murieron en un aparatoso accidente.
Las alabanzas a Dios no se hicieron esperar y todos comenzaron a adorar a Dios, los ángeles rodeaban la pequeña congregación, hombres, mujeres y niños oraban y cantaban al único Dios y cuando ya no había más miedo, ni más temor, cuando sus corazones se llenaban de una completa paz y sin que ellos mismos lo notaran fueron arrebatados por el mismo Cristo quien les esperaba en las nubes, sus corazones se llenaron de una fuerte sensación de calma, ahora si estarían seguros, no más dolor, no más, miedos, no más sufrimiento… el tiempo había llegado.
En la tierra la confusión reinaba, los demonios hicieron fiesta y para celebrar lograron que muchos en el desespero se suicidaran, otros fueron asesinados en los saqueos que se presentaron posteriormente, además de las almas que se llevaron a causa de los accidentes presentados, el caos y la confusión reinó, por fin la humanidad estaba a su completa merced, todo su odio y rencor fue saciado… sabían que para ellos el tiempo de su victoria era corto, pero en siete años era mucho lo que se podía a hacer.