Fue una noche en la que llovía a cántaros, tenía que terminar mi tarea y ya estaba muy cansado, no sé en qué momento me dormí, pero recuerdo muy bien aquella pesadilla.
Recuerdo que en ese sueño salía del colegio con un grupo de amigos, luego de despedirnos me dirigí a mi auto, acomodé mis cosas y me dispuse a iniciar el vieja con destino a casa.
En un punto del camino me detuve a cargar combustible, compré un café, y volví a la carretera, de repente el auto comenzó a acelerar, traté de frenar pero no podía, sentí que la parte trasera empezó a patinar, perdí el control, el auto dio un giro que lo llevó a volcar.
No recuerdo bien pero sé que dio muchas vueltas, así que salí disparado por el parabrisas, caí en medio de la carretera.
Como pude me levanté, caminé hacia el auto, quería pedir ayuda pero nadie pasaba, llegué al vehículo y allí me vi en uno de los espejos laterales del mismo.
Mi rostro estaba cubierto de sangre, mi cuerpo deformado por el vuelco, comencé a llorar al verme allí muerto, mil preguntas corrían por mi mente, sobre las cosas que no hice, los abrazos que no di.
Los viajes que no realicé, solo por pensar en el futuro, ese futuro del que me acababa de despedir, de mi destino...
De un sobresalto desperté, estaba todo transpirando, me levanté de la cama, fui por un vaso con agua y al llegar a la cocina sentí que alguien me observaba, miré para todos lados pero no había nada así que bebí el agua y volví a mi habitación a intentar recuperar el sueño.
Apagué la luz, me di vuelta, acomodé la almohada y la vi, ahí estaba, estaba ella, era una sombra parada en una esquina de mi habitación, inerte, solo me miraba.
Me asusté mucho y salí corriendo a la sala, encendí todas las luces, me tire en el sofá, estaba muy cansado así que me quede dormido, en mis sueños se apareció nuevamente esa sombra, la veía acercarse lentamente, no podía moverme, cuando llegó justo donde yo estaba acercó su rostro al mío y me dijo
"No temas, no estoy aquí para dañarte, siempre te cuidaré",
Desperté, recobre el aire, me senté y pensé en esas palabras que me dijo, tomé coraje, volví a mi habitación, me acosté, apague las luces, la volví a ver en esa esquina, pero ya sin temor, por qué sé que ella me estaba cuidando...
No sé de dónde vino y como es que llegó solo sé que ella me salvó...