Cuando lo hayas olvidado.
Quédate así muy tranquila
sin inmutarte ni nada,
y que ninguna pupila
trasnoche tu madrugada.
Si lloras, que nadie escuche
ni se enturbie tu mirada,
y que tu pecho no luche
para dejarte cansada.
En silencio se anda lejos
después de haber caminado
y depositar los dejos
que el dolor ha calcinado.
Tal vez se deba esperar
más tiempo de lo pautado,
pero yo te quiero amar
cuando lo hayas olvidado.