Furia.
Furia hay en el mar violento
cuando el peligroso oleaje
va estremeciendo el paisaje
a través de un bravo viento.
Furia hay en el potro brioso
que cabalga en la llanura
tragándose en la lejura
el verdor más espacioso.
Furia hay en el movimiento
de la mano laboriosa
que efectiva y prodigiosa
da bien en todo momento.
Furia hay en el torbellino
que nos revuelca y sacude
y que en inquietud alude
lo que exista en el camino.
Furia hay en la viva voz
que desde la hora temprana
alaba por la mañana
la grandeza de mi Dios.