¿Cómo vives con el COVID-19?
La llegada de la pandemia demostró que la vida nos puede cambiar en un segundo y de forma inesperada. En enero de 2020 ya se mencionaba cada vez más la presencia del virus en varios países, pero aún no había una alarma mundial, llegando el mes de marzo si todo empezó a ponerse más serio y preocupante ya las noticias hablaban solo de la pandemia. Muchos no teníamos la información completa, había angustia, preocupación y más que nunca en los buscadores de la web el tema era el COVID-19.
En mi país Venezuela el cambio en nuestras vidas comenzó, el viernes 13 de marzo de 2020. Estando en el colegio a eso de las 11 de la mañana, a través del micrófono informo la directora la suspensión de clases hasta nuevo aviso y todos debían iniciar la cuarentena. Hubo una gran conmoción, el caos entre todos los padres alarmados retirando a los niños del colegio, pues, la incertidumbre se apoderó de todos ese día, resulta que en cadena nacional el gobierno había anunciado la cuarentena en el país.
Por mi mente cruzaban muchas cosas, que hacer, que significa esto y lo primero que se me ocurrió fue que tenía que comprar comida y bueno la mayoría parece que pensó lo mismo, comenzó el caos en los supermercados. Les confieso que me asuste mucho y frente a mis hijas debía mantener la calma, además ellas tenían mil preguntas, básicamente que no volverían a su colegio, no podrían salir y querían saber por cuanto tiempo sería esa situación, para ese entonces yo solo respondía que serian 40 días.
Al llegar a casa traté de documentarme, leer las noticias que eran demasiadas. Quería enfocarme como sería esta nueva realidad de quedarnos en casa ¿Quién estaba preparado? Nosotros no, para estar en la calle surgieron una seria de restricciones, reglas que se debían cumplir, muchos lugares cerraron y quedaron las farmacias, supermercados pero con horarios específicos y cumplir con las normas de bioseguridad. Distanciamiento social, uso del tapaboca, careta, guantes, antibacterial, alcohol, lavarse las manos, evitar contacto con los demás era primordial. Hice un plan para salir únicamente lo estrictamente necesario, no todos los días y las salidas serian únicamente a comprar alimentos, no salir todos sino una sola persona de la casa.
Mi esposo al llegar a casa con las compras, me encargaba yo de recibir todo, mientras que el literal se metía a la lavadora con ropa y zapato para quedar bañado y limpio. Con vinagre, agua, jabón, cloro, alcohol de todo para lavar esa ropa y seguidamente las compras que no permitía que las niñas tocaran hasta estar todo desinfectado. Nada fácil vivir así. En cuanto al colegio, todo fue la locura para tratar de adaptarse a ese cambio de las clases desde casa, nada era presencial sino virtual. Llego el uso de correos electrónicos, los PDF, las aulas virtuales, el Zoom, el Google Meet, las videos llamadas, los grupos por teléfonos con la maestra, en fin una nueva modalidad y tocaba adaptarse.
En el primer año de pandemia, mis hijas no fueron a reuniones, cumpleaños, visitas, cine, playa, viajes, nada y claro nosotros los papás tampoco; de hecho fue la primera navidad que pasamos los cuatro en casa sin amigos ni familiares, ya que viven en otros estados y no viajamos.
Ha pasado el tiempo y la pandemia sigue a veces en baja y otras en altas, el alcohol, antibacterial, el tapaboca y la distancia social ya forman parte de nuestras vidas.
Mis hijas volvieron al colegio con una cantidad de restricciones y normas, pero volvieron, ahora salimos un poco más cosa que antes nos costaba mucho por tanto temor y a su vez respeto hacia las reglas y condiciones. Estamos vacunados los 4 de esta familia ya y por los visto constantemente siguen saliendo refuerzos y bueno tocará seguir con la vacunación; cuando termina esto, no lo sé.
Si les puedo decir, que todo cambio trae un aprendizaje. Esta pandemia puso a prueba nuestra paciencia para convivir en casa sin salir, la comunicación, comprensión y creatividad sobre todo la mía como mamá para distraer a mis hijas. Desempolvamos los juegos de mesa que estaban abandonados. Y entendimos lo bueno que son, valoramos más la salud, mis hijas aprendieron a enviar y recibir correos por si solas, convertir trabajos en PDF y otras aplicaciones, solo por la pandemia vivieron clases en vivo a través de una pantalla y aprendieron nuevas experiencias. Yo más que nunca aprendí los beneficios que contiene cada alimento, en la buscada de mantenerlas protegidas y con sus defensas altas.
Aquí seguimos, esto no ha terminado. A veces me siento agotada, pero agradecida de que estamos sanos no hemos tenido el virus y nada más pido a Dios llegué el fin de esta pandemia.
Todas las fotos son de mi propiedad tomada con mi celular.
El lema de mi vida es la gratitud - / - My life motto is Gratitude