Hoy quiero contarles algo más sobre mi Playa Siboney. Quizás muchos piensen que siempre fue el bullicioso y cálido destino popular que conocemos hoy, pero la historia de este rincón costero de Santiago de Cuba guarda secretos muy diferentes bajo las olas y la arena de antaño.
Antes de 1959, este paisaje marítimo no estaba concebido para el disfrute masivo, sino como un exclusivo santuario natural reservado estrictamente para la alta sociedad. ¿Cómo se vivía y cómo lucía la playa en aquellos años dorados? Vamos a sumergirnos en la memoria visual de esa época.
Ver estas imágenes en blanco y negro nos obliga a reflexionar sobre cómo cambian los espacios públicos y su propósito a lo largo de las décadas. Aquel Siboney operaba bajo el compás de una minoría privilegiada que encontraba en su brisa y en su arena un escape perfecto, un territorio donde el tiempo transcurría al ritmo lento de las mareas.
En la época anterior a 1959, el entorno de Playa Siboney y sus inmediaciones costeras guardaban rincones con historia militar y estratégica muy interesante. Específicamente, en esa franja costera y sus Alturas operaba una antigua batería de costa e fortificación conocida en los registros históricos como Juraguasito o popularmente identificada como "La Marina" (un antiguo fuerte o posición militar de origen colonial con vistas privilegiadas al mar).
Muchos se preguntan si en aquellos años la náutica recreativa tenía espacio en este rincón oriental. La respuesta es un rotundo sí, aunque con un matiz muy diferente al de los grandes puertos turísticos de la época.
Hoy en día, las olas son exactamente las mismas, pero cuentan una historia completamente distinta: la de un mar que pasó de pertenecer a unos pocos a convertirse en el hogar de todos nosotros.
Las fotografías petenecen al archivo de la época.