La burguesía que se desarrolló en nuestro país, no lo hizo por sus propios medios, como todas las burguesías en todos los países del mundo desde los orígenes del Capitalismo; sino, como una especie de engendro amamantado por el capital extranjero y sobreprotegida por un Estado complaciente y consentidor. Por ello carece de toda idea distinta a la de reclamar privilegios en todas las circunstancias. De allí su carácter parasitario de la renta petrolera, su incapacidad y su incompetencia.