Un año de luchas emocionales.
Hace un año viví junto a mis hijas el viaje mas largo y lleno de incertidumbre que pudimos haber vivido. Entre despedidas, llantos y emoción de reencontrarnos con quien nos abría el camino para nuestra llegada, mi esposo.
Al llegar no caes en cuenta de que esa será tu nueva vida, todo es asombro y felicidad, conocer nuevos lugares, nueva cultura y lo mas llamativo en nuestro caso ver tanta abundancia. Recuerdo que siempre le preguntaba a mi esposo si allá se conseguía leche o vendían dulces, Como si todos los países estuviesen sumergidos en la enorme crisis que vive nuestro país Venezuela.
Si, llegue con muchos traumas, cualquier venezolano puede entender de lo que hablo, crees que todos te persiguen para robarte, vez una moto y te escondes, agarras un producto en el supermercado y no sabes si podrás pagarlo, vas saliendo del supermercado y le abres la bolsa al vigilante para que vea si lo que llevas es lo permitido. En fin son demasiadas cosas.
Al pasar los días, reaccionas y piensas en que las personas que te despidieron semanas atrás no sabes si volverás a verlas. Lloras, pero le agradeces a Dios haber podido salir y así ayudarlos.
Debes buscar trabajo y las hijas deben estudiar. Caes en cuenta que comienzan trámites, papeleos y aún ese sentimiento como de no saber si estás aquí o allá.
Miras a tu alrededor y no te sientes dueño de nada, todo es ajeno a ti solo te pertenece esa maleta con la que viajaste.
Pasan los meses ya tus hijas enfrentan el duro camino de comenzar a estudiar siendo todo tan distinto. Mientras trabajamos para cubrir los gastos, Tu cabeza sigue aquí y allá. Creo que ya pasado un año ese sentimiento de aún no sentirse totalmente fuera de tu País no se termina, solo se va extendiendo en el tiempo, a un año de estar fuera siento que lo mas doloroso en mi caso es no tener mi familia cerca, esa familia numerosa que al reunirse no cabíamos en la casa, nos tropezábamos todos los fines de semana mientras cocinábamos deliciosos postres y entre gritos y regaños por las travesuras de los niños todos eramos simplemente Felices. Hoy esa numerosa familia de seis hermanos todos casados y con hijos, estamos divididos entre fronteras. Hoy a un año de estar lejos de mi país, no añoro las navidades ni los cumpleaños. Solo deseo algún día poder tenerlos de nuevo cerca.
Este país nos ha facilitado muchas cosas y de verdad lo ha hecho todo mas fácil, estamos estables y acomodados. Soñando con lograr más para ayudar a los que quedan atrapados en la dictadura.
Un año difícil, pero de nuevas oportunidades, no todo es tristeza es una oportunidad de sacar lo mejor de nosotros y hacernos mas fuertes, aprender a manejar nuestras emociones y luchar por nuevas metas.
Gracias por leerme y fortaleza para quien vive un momento así...
Fotografia: Cámara Cannon A630