En esta oportunidad decidí compartir un término poco conocido pero que su significado es aplicado por la sociedad sin darse cuenta. Les presento un somero análisis sobre la Cosificación Sexual y el estereotipo en contra de la mujer que consiste en reducir sus capacidades intelectuales y minimizan sus atributos internos, sobrevaluando lo externo teniendo como criterio de belleza la silicona y los biopolímeros.
Sandra Bartky define la Cosificación Sexual como:
La reducción de una mujer en su cuerpo o partes de esté, con la percepción errónea de que su cuerpo o partes del mismo pueden representarla en su totalidad.
Igualmente, lo expresa Arzua en su libro ¿Machista Yo? donde cita que:
Soslayan las capacidades mentales que son las que determinan a las personas. Ignorando las capacidades de la mujer reduciéndola a simple instrumento de placer sexual.
El autor expone el fenómeno de la cosificación como un despojo de la dignidad de la mujer, comparándola con la tortura y la esclavitud, ya que estas también reducen y reniegan la condición humana.
En el ámbito laboral algunas empresas tienen como condición indispensable a la hora de contratar a un personal femenino, que este posea ciertos atributos físicos que estén en concordancia con los cánones de belleza del momento, pasando a un plano menos importante la aptitud o preparación profesional como requisito para optar a un cargo. A pesar que la discriminación de género, y el exigir un parámetro físico como parte del perfil de cargo esta penado por la ley, aún siguen sucediendo estas cosificaciones sexuales en el ámbito empresarial en contra de la mujer.
Con motivos pedagógicos, desglosaré la cosificación sexual en dos contextos:
Los hijos son una extensión de la identidad de sus padres, repiten los patrones con los que fueron criados. Tal es el caso de las hijas que se visten con faldas cortas y "crop top" luciendo más piel que tela -nada acorde a la edad- imitando así a su madre para de esta manera, ser centro de atención.
No se trata de mojigatería ni de enfrentamiento de opiniones, se trata de la infravaloración de la mujer que desvirtúa el concepto "real" de la belleza del género femenino, siendo esta relativa, ya que depende del cristal donde la miren.
Para finalizar comparto con ustedes el Test del Objeto Sexual donde la socióloga y educadora Caroline Heldman, amplía el tema tomando las campañas publicitarias de diferentes medios como punto de análisis.