Tengamos un amor bonito, de esos que ya no se hacen, de esos que ya nadie quiere porque pasaron de moda.
Hagamos el papel de adolescentes para mandarnos cartas y temblar cuando nos veamos.
Hablemos por teléfono y pongamos la bocina en el radio para dedicarnos una canción estúpidamente romántica.
Llévame una flor un poco marchita por el calor y yo re daré un chocolate un poco derretido por la misma razón.
Escondámonos para besarnos, como esperando que nuestros padres nos descubran y nos castiguen.
Tengamos uno de esos amores que sí se quieren, dejemos que nuestras manos suden por los nervios que nos provoca estar uno al lado del otro.
Presume a tus amigos que esa princesa me sacó del conformismo de la soltería, por mi parte les diré a mis amigas que ese tipo que no es tan apuesto me está volviendo loca.
Juega con mi cabello hasta que se alborote más, que yo te pintaré con mi creyón de cejas unos bigotes.
Hagamos travesuras de adolescente como jugara la botella con penitencias, a ese amor bonito me refiero.
Vayamos con tus amigos y con los míos, que de a poco se enteren que estamos juntos y nos queremos.
Te llevaré con mis padres para que mueras por la vergüenza y el temor de conocerlos, a cambio te acompañaré al fútbol, aunque no sepa nada de ese deporte, para rajármela por el simple hecho que tú estás ahí
Te acompañaré a gritar cuando lo hagas y te abrazaré de emoció si tu equipo gana.
Hagamos un querer de los antigüitos, de esos duraderos y sin límites, un amor bonito, aunque tengamos muchos años juntos.