Cuando desperté, alguien como yo estaba a mi lado. Sentada en la cama me miraba calmada como si fuese normal que yo estuviera conmigo.
Pegué un salto y me senté apoyando la espalda en el respaldo de la cama.
-¡Quién es usted… que hago yo allí, si estoy aquí.
-Tranquila, puedo explicarlo todo, aunque será difícil que me creas y que lo entiendas.
La verdad es que podría decirte que soy la hermana gemelo que nunca supiste que tenías pero, te estaría mintiendo.
Me quede mirándola, o mirándome, que se yo… tratando de recomponer la cabeza y clarificar todo lo que estaba viviendo.
Unos segundos más tarde continúo:
-Esto no suele suceder pero, la verdad es que sucedió
-¿Qué es lo que sucedió, por Dios? ¡Habla de una vez!
-¡No sé cómo pasó! Pero, el caso es que yo soy tu yo de los sueños… De alguna manera salí de tu mente y aquí estoy.
-¡Ah no!, ¡yo me estoy volviendo loca! -dije en voz alta y casi a los gritos.
Me refregué los ojos con la intención de que cuando los abriera mi otro yo hubiera desaparecido pero, no fue así. Estaba allí con esa cara de suficiente que dice mi marido que pongo cuando tengo razón.
-No puedo creer lo que me dices, no lo entiendo
-Te lo dije…que no me creerías…y que no lo entenderías… pero, vamos a tener que convivir con esta situación hasta que se arregle.
-¡Que se arregle un cuerno!, yo no sé qué pasa pero, usted se va ahora mismo de esta casa y levántese de mi cama, que no cabemos las dos.
-Amor, ya volví, ¿estas despierta, con quien hablas?
-Es mi marido… ya volvió… y si esto yo no lo entiendo menos lo va a entender él…Vaya a saber lo que piensa y el lío que va armar si lo ve. Métase debajo de la cama y quédese muda y quieta.
-Tienes razón… si es como la que muestras en tus sueños, estamos jodidos. Mejor me escondo.
-No querido…No hablo con nadie, solo pienso en voz alta mi amor.
-Acuérdate que esta noche vamos a casa de mamá…
-¡Que mañanita esta! primero me encuentro con la sorpresa de que soy dos y ahora con que tengo que ir a la casa de la bruja.
-Bueno, vaya tranquila mi amiga (me dijo la otro yo) que hay cosas peores …no se haga problema por tonterías.
En ese momento, se me ocurrió una brillante idea
-Escúcheme usted, yo, o como quiera que se llame. Se me ocurrió una idea que podría resarcirla del lío que me trajo y a mí de un mal momento.
-Dígame… que no tengo otra cosa que hacer más que escucharla atentamente.
-Esta noche usted se va con mi marido a la casa de su Madre y yo me quedo aquí a ver la final de la telenovela.
Se pone el vestido azul marino nuevo y listo.
-Pero amiga, yo no tengo la menor idea de cómo comportarme con su esposo y su suegra.
-No se haga problema, solo diga que si a lo que le digan, no las contradiga en nada.
Mi otro yo se fue con mi marido. Hace tiempo que viven juntos. Y yo de aquí en adelante no tendré más sueños pero, vivo una realidad increíble.