Hola amigos de steemit siguiendo en la onda del mango hoy quiero compartir con uds. un producto en el que estuve trabajando porque me llamo mucho la atención y me propuse hacerlo para probarlo y el resultado fue muy satisfactorio. Se trata de la harina de mango y para elaborarla utilicé la cáscara, sí, esa parte del mango que por lo general desechamos pues solo nos gusta disfrutar de la fruta y... tremendo error!
La cáscara de mango es muy beneficiosa para la salud pues contiene una gran cantidad de antocianinas y carotenoides que son poderosos antioxidantes que retrasan el proceso del envejecimiento. Los antioxidantes presentes en la piel del mango son ricos en vitaminas y minerales que impulsan el sistema de inmunológico del cuerpo y lo ayudan a proteger del cáncer. Otros beneficios que podemos conseguir en la cáscara del mango es que ayuda con la pérdida de peso, con los malestares estomacales: indigestión, diarrea, estreñimiento; reduce el colesterol, combate la diabetes, mejora la vista, mejora el sexo, aumenta la salud del cerebro, y pare Ud. de contar así que ahora lo pensarás dos veces antes de tirar la cáscara.
Para elaborar la harina de mango la cáscara es sometida a un proceso de deshidratación pero hay que resaltar que no se puede utilizar cualquier mango por lo que se debe considerar el proceso de maduración en el que está la fruta.
La selección ideal es cuando el mango está “pintón”, es decir entre verde y maduro, pues son los que contiene el nivel de azúcar y ácido ideal que le otorgará su excelente sabor que se conservará durante el proceso.
Ya con la fruta seleccionada y limpia procedí a extraer la cáscara la cual coloqué en una bandeja metálica cuidando de dejar una separación suficiente que permitiera circular el calor con facilidad y para deshidratarla utilicé un horno convencional. La temperatura del horno debía estar muy baja por lo que este proceso se llevó entre 5 y 6 horas.
Una vez logrado el proceso de deshidratación el siguiente paso fue pulverizar la cáscara por lo que tuve que triturarla primeramente en un pilón para hacerla más manipulable y luego la licué y colé hasta obtener un polvo muy fino.
Y así quedó mi harina, muy fina, suave, con un intenso olor y sabor a mango.
Pero este no es el final pues aún me faltaba probar mi producto por lo que tomé un bol y coloque harina de maíz y mi harina de mango, agregué sal, las mezclé con suficiente agua y formé una masa con la que hice unas deliciosas y suaves “Arepas de Mango”.