Todos los jueves intentaré traer algún flash back de mis eventos pasados. Hoy hablaré de una competición interdepartamental en la que participé en mi época de estudiante.
El segundo semestre de cada sesión académica acoge un montón de actividades en las que el deporte es un núcleo. Mi departamento no pudo clasificarse en la fase de grupos y desde ese momento nos prometimos traer días de gloria a nuestro departamento. Por ello, empezamos a entrenar dos semanas antes de la competición. El presidente de mi departamento nos proporciona todo lo necesario para los entrenamientos y los partidos. Nuestro asesor de personal está dispuesto a darlo todo en el aspecto financiero.
En la competición anterior jugamos el papel que nos apetecía pero luego cambió, jugamos según nuestro rendimiento en el entrenamiento. El entrenamiento fue muy animado y seguramente se notó la sed de éxito en nuestras acciones.
En la primera semana de competición teníamos doce jugadores y ningún portero. Buscamos desde alumnos de nivel 100 hasta alumnos de nivel 300 pero no pudimos conseguir ninguno. Por suerte para nosotros, cuando Dios decidió responder a nuestra oración, un nuevo estudiante de nivel 100 se unió a la sección de entrenamiento como portero dos días antes de la competición, en ese momento todo el mundo sonrió y rió y todos gritamos "nuestro dolor de cabeza ha terminado".
Estamos totalmente preparados, hemos ejercido presión sobre otros equipos departamentales, no temen nuestro rendimiento individual pero sí el espíritu de equipo y la determinación.
Hemos jugado tres partidos en la fase de grupos, hemos ganado dos y empatado uno, y hemos quedado primeros de grupo. El último partido que jugamos fue contra el defensor del título, nuestra actuación en la fase de grupos suscitó el temor de otros departamentos, que no quieren enfrentarse a nosotros. Jugamos muy bien y pudimos llegar a la final.
Somos conscientes de que jugar la final es como librar una batalla, será a vida o muerte.
El día de la final, tenemos el 75% de los espectadores a nuestro favor, nuestro adversario domina desde hace cuatro años y los estudiantes de otros departamentos nos desean éxito. Durante la primera parte no hubo goles y ambos equipos jugaron bien. Al principio de la segunda parte del partido final, ellos marcan y nosotros nos ponemos 1-0 abajo, por suerte para nosotros volvemos y marcamos un doblete, fue después de nuestro segundo gol que podemos jubilar mientras estamos jubilando el árbitro sopla para señalar que el otro equipo siga jugando, fue entonces cuando nos damos cuenta que el árbitro estaba en contra nuestra. Más tarde empatan y perdemos en la tanda de penaltis con un 5-3 en contra. Estamos tristes porque será difícil que volvamos a tener la oportunidad de llegar a ese nivel.
Gracias por leer hasta el final 😘.
La pluma deslumbra 🖌️