Enfrente de la fuente de la Diosa Cibeles, haciendo esquina con la populosa calle de Alcalá y el elegante Paseo de Recoletos, que se pierde en dirección a la Plaza de Colón, para convertirse en el orgulloso Paseo de la Castellana, un hermoso palacete neoclásico acoge actualmente a la Casa de América.
Originalmente, perteneció a los marqueses de Linares, cuya hija, la pequeña Raimunda, dicen que murió en misteriosas circunstancias y que su espíritu, incapaz de encontrar la Luz en el Más Allá, vaga lastimeramente por las solitarias habitaciones que un día fueron su hogar.
Se trata, pues, de otro de los numerosos edificios de época, cuya leyenda de apariciones y encantamientos, forma parte de ese conjunto de mitos populares, que hacen de Madrid, una ciudad legendaria, cuyos enigmas merece la pena descubrir.
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