Hay un antiguo refrán que dice que después de la tormenta, llega siempre la calma, de la misma manera que no por mucho madrugar, amanece más temprano.
Y ciertamente que es verdad, salvo por el hecho de que en muchas ocasiones esa calma no es tal, sino el preludio a una serie de problemas y complicaciones que nos ponen los pelos de punta y desafían nuestra paciencia.
Sea porque en ocasiones las circunstancias se alinean como los planetas para formar una conjunción de adversas consecuencias o sea, quizás, porque el clima está cambiando de una manera peligrosamente evidente mientas las grandes potencias miran para otro lado, haciéndonos creer que el calentamiento global no constituye nada más que guiones catastróficos sin fundamento científico que los sustente, lo cierto es que el planeta está dando síntomas, cada vez más brutales, de que algo no va bien.
Y considerando que el planeta, en el fondo, es otro organismo vivo, dotado de defensas, como todos los seres vivos, no es de extrañar que se sacuda los cánceres provocados por la irresponsabilidad humana, de una manera cada vez más violenta y determinante.
Los últimos acontecimientos acaecidos en España, así vienen a confirmarlo, pues el paso de la última borrasca, cuyo nombre, Filomena, aunque gracioso va a resultar inolvidable durante mucho tiempo, ha generado múltiples catástrofes a su paso, dejándonos en una situación poco menos que caótica.
Situación que se hace mucho más evidente, si consideramos que España ha sido siempre uno de los principales promotores de la dolce vita soleada y por lo tanto, generada de turismo, detalle que si añadimos a los problemas provocados por la pandemia, va camino de convertirse en una quimera.
Como quimera, nos damos cuenta ahora, ha sido el gozo que nos provocaba ver la ‘neige tomber’, como cantaba Adamo en aquéllos felices años setenta, dándonos cuenta ahora de que lo peor de una catástrofe llega el día después, cuando el sol nos presenta a la cara la realidad, haciéndonos ser conscientes, en nuestras cuitas, de que las pérdidas son irrecuperables en muchos casos y los múltiples problemas generados, tendrán una larga y difícil solución.
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