This content was muted by Cervantes moderators for not following community guidelines.

Mis visitas al Obispo

jtk1(64)
Published in
Cervantes
Words
432
Reading
2 min
Listen
Play
6y


Fuente

&nbsp:

Durante algunos años de dictadura, mi padre estuvo enchufado y yo fui un niño privilegiado porque no todos los niños tenían un tío Obispo y un padre maestro de obras diocesanas.

Entre los muchos viajes que mi padre hacía para hablar de negocios con el Obispo, un día se le ocurrió llevarme con él para que conociese Caracas. No recuerdo como fuimos pero el trayecto era complicado, podríamos ir en avión pero habría que ir hasta otra ciudad donde hubiera aeropuerto y desde allí hasta Maiquetía, para luego bajar hasta la capital.

También podríamos ir en un autobús de la empresa que circulaba entre mi pueblo y la capital del Estado y luego coger otro de la empresa que iba desde allí hasta Caracas.

Como no me acuerdo como llegamos ni como entramos en el palacio del Obispo me hace pensar que a lo mejor mandaba a su coche oficial con chofer también de nuestro pueblo a buscarnos y a traernos.

Recuerdo perfectamente que mi padre debería visitar varios pueblos en compañía de otros señores y yo debí quedarme tres o cuatro días en palacio con el Obispo a mi cuidado.

Nos hicimos buenos amigos y comíamos en una cocina interior a cargo de una señora que tal vez fuese también del pueblo. En una pequeña mesa camilla en la cocina comíamos tres. El Obispo, un secretario particular también del pueblo, hijo de su hermano Venancio y yo.

En tres o cuatro días no volvió por allí mi padre y me supongo, no lo sé que si necesitaba yo algo de ropa me la comprarían porque allí no se notaba falta de dinero.

Charlando en las comidas y mientras paseaba por el jardín interior de palacio, el Obispo y yo nos hicimos amigos. Yo presumiendo de tener un tío Obispo y él aprovechando la oportunidad que le daba el destino de poder disponer de un niño que le informaba de todo lo que pasaba por su pueblo con más fiabilidad que otros medios.

Al Obispo debió gustarle la nueva amistad con el pequeño sobrino de su pueblo porque en lo sucesivo cuando hablaba con mi padre no se olvidaba de decir...Traete al niño y me imagino a mi padre pensando... El que paga manda y luego después me lo imagino manejando un presupuesto y pensando... Ahora pago yo y soy el que manda.

Mi hermano y yo ingresaríamos en el seminario y estudiaríamos para curas pero duré poco, eso no era lo que yo quería.

 
Esta historia me la contó mi tío, él es el protagonista de la misma

Mis visitas al Obispo | Ecency