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Esa tarde estaba en mi casa, reparando un pequeño cofre muy viejo donde guardaba algunos objetos que habían sido de mi padre, unas gafas de lectura, un escapulario y otras cosas que me lo recordaban y hacían de ese recuerdo algo palpable y tangible, en esto estaba cuando tocaron a mi puerta.
No eran toques normales sino hechos con mucha fuerza tal vez con rabia, crucé el corredor y abrí la puerta, ahí estaba un hombre alto de ropas raídas y antiguas de principios del siglo XX, con un rostro largo y triste de unos sesenta años, que con mal tono me preguntó mi nombre y al decírselo contestó.
-Si suponía que era aquí, veo que no me recuerdas, vengo a matarte -enseñándome un viejo revolver ya descontinuado pero no por eso menos letal.
No puedo negar que me dieron mucho miedo sus palabras y los gestos me indicaban que sería capaz de hacer lo que decía, aun así lo invité a sentarse y le pregunté quién era y por qué quería matarme.
Se sentó en el sillón, se notaba cansado y sus ojos tristes se posaron en mi al comenzar a contarme lo siguiente:
-Soy Antonio Bravo y soy el personaje principal de uno de tus cuentos, he sufrido mucho a lo largo de todos estos años, huyendo y escondiéndome de mis perseguidores los hermanos Prieto, que como tu escribiste no descansarán hasta atraparme y torturarme; Déjame decirte algo, también a ti te buscan por condenarlos de por vida a perseguirme sin descanso y si lograran salir del cuento como yo salí, también te torturarían y matarían.
Entonces lo vi todo muy claro. Antonio Bravo, en uno de mis primeros cuentos, llamado ¨El Desafío¨ era el personaje principal, cuando lo escribí era yo más joven y sin duda mi personaje también lo era, joven apuesto el típico galán de los relatos, sin duda los personajes de los cuentos también envejecen, en la historia
Antonio hombre bueno y honesto desfalca a Don Aristóteles Prieto un rico hacendado, y seduce a Eleonor su hija consentida, El viejo enferma gravemente al saberse arruinado y deshonrado, en su lecho de muerte hace jurar a sus cuatro hijos que matarán a Antonio Prieto no sin antes hacerlo sufrir lo suficiente para pagar su deuda. y el cuento termina con Antonio huyendo de sus fieros perseguidores.
Pensaba escribir una continuación pero nunca lo hice.
Me quedé sin palabras, había leído alguna vez de unos personajes que buscan a su autor, creo de una obra teatral, pero eso era ridículo y a la vez terrible.
¿Cómo había salido del cuento?¿Saldrían también los temibles hermanos Prieto?¿Saldrían También todos los personajes de todos mis cuentos?
Le dije a Antonio que no imaginé nunca que lo había condenado a un sufrimiento eterno, le pedí disculpas, le prometí escribir la continuación y por supuesto también le supliqué no me matara, él solo me miraba con rabia y tristeza acariciando el viejo revolver, y cuando se preparaba a levantar el arma, resonaron varios golpes muy fuertes en la puerta, nos vimos fijamente, una voz gritó atravesando el incómodo silencio
!Abran la puerta somos los hermanos Prieto!
Ambos salimos por la puerta trasera y cada uno tomó por su lado.
Tengo tres meses huyendo y mientras tanto escribo el desenlace para librarme de esta inusual maldición.