Sin promesas
somos transparentes
aunque la turbiedad
del ambiente
contamine el entorno.
Somos leales
aunque la fidelidad
descanse en la timidez
de pertenecernos.
Seducción que descansa
entre los extremos
de la ingenuidad
y la valentía.
Sublime necesidad
de inventarnos
horas que sobrevivan
a la dura crueldad
que trae el olvido.