Infieles a las promesas
asesinamos las mentiras
estrechados y perdidos
en una ajada cama de hotel.
Sin importarnos la lluvia
o los lamentos del mundo,
comiéndonos a besos
y ardiendo como hogueras.
Infieles a la necrofilia
de amores extintos,
amnésicos a los temores
sobrevolamos mas allá de la razón.
Sin límites a los deseos
ni tabúes que derrumbar,
icaros de luz que se transmutan
con el éxtasis de cada orgasmo.
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