Escribí este ejercicio poético quizás nimbado por la vislumbre, y queriendo jugar con Lorca, Lugones y Herrera y Reissig.
A la luz de la creciente
luna en el abismo
siente el alma su fase
circular y deambulante
Su halo arqueado
de hoz no comunista
acompaña el campo
de grillos y cocuyos
La luna inscribe su signo
reluciente y moro
en la noche silente
tierna y trémula
Sabe de la plenitud
que ya se anuncia
en su destino
pero se asiente
ella y única