Volver a Baudelaire, el principal pivote de la poesía moderna, es para mí una grata ocasión. Lo he leído mucho y sus textos son una impronta en mi visión de la literatura, la poesía y la vida. Por eso, no escatimo para “memoriarlo”, como vuelvo a hacer esta vez (varios posts le he dedicado a él y su obra: 1 y 2).
En esta fecha, 31 de agosto, de su muerte, lo honro nuevamente con este brevísimo texto en prosa poética, él que fue un cultivador de esa forma, como en sus poemas en prosa.
En sublime vuelo, el poeta cumple su elevación* para volver siempre, inexorablemente, a su terredad de torpezas y ruindades, humus de la vida transformado en flores, aunque sean del mal. Morador gozoso de la ciudad moderna, deambula sus calles, el placer de sus cafés o sus tabernas, la intimación con sus sabias e ingenuas damas de la noche, el abismo atrayente de sus paraísos artificiales*, en suma, el extravío en el laberinto llamado existencia.
En su oscuridad, nos ilumina, este poeta de la ironía necesaria, de desencantada visión hecha de soledad. Artista de la cotidianidad elevada a arte como una carroña*. Demonio o ángel, faro de nuestro caos, puede volar en el alma de quien se atreva a leerlo.
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El texto que publico realiza una interrelación textual con poemas de Baudelaire; a continuación, si les interesa, enlaces a ellos:
https://ciudadseva.com/texto/el-albatros/
https://ciudadseva.com/texto/elevacion/
https://www.zendalibros.com/poemas-de-las-flores-del-mal-de-charles-baudelaire/
https://www.guao.org/sites/default/files/biblioteca/Paraisos%20artificiales%20.pdf
https://trianarts.com/mi-recuerdo-a-charles-baudelaire-una-carrona/