El oficio de la escritura es una actividad que últimamente no se me ha dado mucho, un mar de circunstancias me han tenido alejado de esta recreación, y con ella la inspiración, el cariño por el autoapredizaje, de mejorar la técnica de la redacción, de las frases que contienen alta dosis de razón y sinceridad, de pensamientos que se materializan en oraciones que corroboran mi identidad y la linea de mi filosofía, de imperfecciones que revelan lo aficionado que soy en este campo, y la capacidad de drenar lo enmarañado de mis ideas.
Las tardes en el barrio, no solo mi mente necesita luz e inspiración también las manos necesitan impregnarse de esa energía.