Grande, fuerte y majestuoso así es
el temple que ella posee, en su alma
retoña la semilla de la alegría y dulzura.
Su pecho es de roble, su fuerza es eterna,
Su piel es de laurel y su boca de oliva,
las cuencas de sus ojos al mirarlas
me llenan de vida.
Detras de su fuerza Habita un Corazón
de fibras delicadas, aún tiembla y vibra
dentro de su pecho la herida que dejo
la hacha fiera que ha agrietado su corazón.
En la hojarasca cae la sabia de vida que
supura a través de sus heridas,
La borrasca le da la valentía para sanar
su herida y hacerse más fuerte
ante el camino de la vida.
Este Poema es de mi autoría al igual que la imagen.