EL SILENCIO

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En ciertas oportunidades recuerdo con énfasis particular, como siendo yo apenas un niño de 10 años, mi mamá me pelaba los ojos, cuando yo salía con alguna imprudencia al hablar, siempre cometí ese error de soltar con mi boca las primeras palabras que se formaban en la mente. Con el pasar de los años fui corrigiendo esa pequeña dificultad, y de seguro alguno de ustedes se identificará conmigo, o tal vez conozca de alguna persona en su entorno con el mismo desliz. Pero realmente aprendí a callar y convertirme en un observador de primera, con un trabajo en el que estuve casi 11 años.

A través de la lectura aprendí a ser prudente y saber callar cuando es necesario. La lengua es un músculo pequeño de nuestro cuerpo, pero a pesar de su diminuto tamaño, en relación al cuerpo, es comparado con el timón de un barco, tiene una capacidad enorme de destruir y sin control, así como el fuego consume bosques enteros producto de una pequeña llama. Y por lo general sucede que actuamos sin control, y emitimos juicio, tras un impulso inmediato por la reacción de alguna situación que nos incomodo y perturbó la tranquilidad.

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Evitando una discusión

En Venezuela, últimamente las personas se sienten defraudadas, y en ocasiones andan como llamamos con “Un humor de perros” y la verdad no entiendo porque se le cataloga de esa manera, pues, los perros son los más simpáticos seres vivientes, en fin, lo que si es cierto, es que por la misma situación económica y social en la cual la sociedad esta sumergida, lo que ocasiona el mal humor y la mala actitud, en muchas personas que carecen del poder del autocontrol.

La mejor recomendación es guardar silencio, en la biblia hay un texto que lo ate, lo resalte con marcador amarillo “despedázame la retina” literalmente hablando, lo aprendí, y de él me sostengo cuando viene la ira a azotar mi tranquilidad, y dice así: "El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre entendido. Aún el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente". Proverbios 17: 27-28

Hasta cuando escucho a alguien emitir un comentario sobre algún tema del que yo pueda ser experto, allí es cuando callo y pongo el freno a mi boca, con esta sencilla máxima a seguir, he ganado más batallas que en aquellas en donde he caído en la tentación dulce de ser influenciado por mi ego. Hasta ahora esto me ha funcionado y ha sido una formula infalible.

EL SILENCIO | Ecency