No esperaba conocerla de esa manera, sus ojos azules contrastaban con sus labios rojos, estaba sonrojada, algo avergonzada y yo no podía dejar de sonreír.
Esa mañana había tomado un autobús debía llegar temprano al trabajo, era un nuevo integrante de la compañía y no podía darme el lujo de llegar tarde en mi primer día de trabajo.
Estaba sentado en uno de los puestos finales cuando el autobús se lleno de gente, había demasiadas personas apretadas en ese autobús.
Y ahí estaba ella.
Tenia unos lindos jeans rasgados color negro y una playera blanca básica junto a una camisa de botones a cuadros. Se veía muy hermosa. Sus ojos azules se veían desesperados por salir de ese autobús.
La vi suspirar varias veces y mirar su reloj, acomodar su cartera y buscar un lugar donde sentarse.
Por suerte, la chica a mi lado se levanto y ella tomo ese asiento, su semblante cambio completo al estar sentada.
Cerro sus ojos y pude ver como se relajaba; cuando abrió sus ojos pude notar como me miraba de reojo, una sonrisa se ocultaba en mis labios; ella era tan atractiva, y me miraba como si no tuviera vergüenza. Seguro creía que yo no me daría cuenta,pero lo hice,por que yo también la estaba viendo.
Saque un papel de mi bolsillo y anote mi numero con intenciones de dárselo,pero me negaba a hacerlo.
¿Que porcentaje hay del 1 al 100 que una chica que nunca habías visto en tu vida acepte un papel con tu numero de teléfono? no es que no sea atractivo, pero vamos, no parece algo que te pueda suceder todos los días.
La chica saco su teléfono y aparentemente anotaba el numero, a propósito lo hice una bolita y la escuche susurrar.
-"Aun no lo anoto."
No pude evitar sonreír, no se por que actué de esa manera y a los segundos ya me sentí un idiota.
-"No era para ti." -Respondí con una sonrisa socarrona, ¿por que hice eso? en un principio había querido dárselo y ahora que lo anotaba yo actué de esa manera.
Es raro y complicado. Pero me sirvió, por que sus lindas mejillas sonrojadas por la vergüenza y sus labios rojos apretados en una linea no salieron de mi cabeza hasta el punto en que intentaba aparecerme en todos los lugares a los que ella iba, e intentaba hablar con ella.
Para ella ese momento fue un vergonzoso error.
Pero para mi ni siquiera fue un error, lo hice apropósito.
Pero digamos que para mi fue un lindo error.
Un hermoso error del cual no me arrepiento, ni me arrepentiré nunca.
¿Porque?
Por que te amo.