Resulta paradójico tildar de "nuevo" algo que siempre estuvo ahí, pero esa es la mejor manera de entender el descubrimiento de un equipo de patólogos de la New York University.
Este nuevo órgano va a recibir muchas atenciones a partir de ahora, y no solo por ser "el nuevo", sino porque el intersticio podría pasar de "no existir" a ser el segundo órgano más grande del cuerpo humano, solo superado por la piel.
Lo que en biología se entendía por intersticio, era el espacio entre las células y los tejidos del organismo formado por un tejido denso. Ahora sabemos, gracias al trabajo de Theise y sus colegas, que este espacio está formado por una red de cavidades rellenas de colágeno y elastina interconectadas entre sí, que podría contener más de una quinta parte de todo el fluido de nuestro cuerpo.
Esta especie de "estructura anatómica" está presente en casi todas partes, ya que forma parte de la piel, recubre los pulmones, el sistema urinario y el tubo digestivo, y además rodea la fascia, las arterias y las venas.
Según los propios investigadores, queda mucho por aprender sobre nuestro "nuevo órgano", pero ya circulan algunas teorías sobre su función en el organismo. Una de ellas dice que el intersticio podría evitar que se rasguen los tejidos, amortiguando las continuas contracciones y expansiones de nuestros órganos, músculos y vasos sanguíneos. Además, es posible que la calidad de las células de los líquidos que forman el intersticio sean las responsables de las enfermedades escleróticas, fibróticas e inflamatorias y del arrugamiento de la piel.
Esperemos que este descubrimiento pueda ayudar a los científicos a conocernos un poquito mejor, porque muy probablemente, ese conocimiento sirva para curar o paliar algunas enfermedades.
¡Tenemos un órgano nuevo! ¡Enhorabuena! (A todos menos a los hipocondríacos. Esos tienen un órgano más del que preocuparse).
Fuentes:
https://www.nature.com/articles/s41598-018-23062-6
http://www.bbc.com/mundo/noticias-43569579