Qué significa «escalar»

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Quien busca qué es una onda escalar encuentra respuestas que no encajan entre sí. Una dice que es un número sin dirección. Otra, que es una onda que empuja en vez de ondular. Otra, que son dos ondas iguales que se cruzan y se quedan quietas. Y en el taller se oye una cuarta: que la energía «escala» porque se va acumulando. No es que alguien mienta. Es que la misma palabra nombra cuatro cosas distintas, y el propio Thomas Bearden, que la popularizó, lo reconoció por escrito en 2002: «El término «onda escalar» se usa en varios sitios, en distintas ramas de la electrodinámica, e incluso con significados diferentes».

De dónde sale la palabra y qué dejaron escrito Maxwell, Whittaker y Tesla está en el artículo anterior, Qué es la energía escalar. Este va de otra cosa: de separar los cuatro sentidos, uno por uno, con una imagen para cada uno.

Primer sentido: un número sin dirección

Es el sentido de los libros de física. Un termómetro da un solo número: 21 grados. Una veleta necesita dos cosas, cuánto sopla el viento y hacia dónde. Lo primero es una magnitud escalar; lo segundo, vectorial. En electricidad, el voltaje es escalar: los 230 voltios del enchufe no apuntan a ningún sitio.

En este sentido, «escalar» no describe una onda, describe un tipo de cantidad. Por eso chirría la expresión «onda escalar» a quien viene de la física de manual: para él, una onda de voltaje sería, como mucho, una onda de potencial. Pero es aquí donde empieza la historia, porque Whittaker demostró en 1904 que todo el campo electromagnético se puede escribir a partir de dos de estas funciones escalares, y de ahí tiró Bearden.

Segundo sentido: una onda que empuja

Hay dos maneras de mandar una onda por un muelle largo de juguete estirado en el suelo. Si se sacude el extremo de lado, la ondulación recorre el muelle mientras cada espira se mueve de un lado a otro: es una onda transversal, la misma que se ve en una cuerda. Si en cambio se empuja el extremo hacia delante, lo que avanza es un apretón: las espiras se juntan y se separan en la misma dirección en que viaja la onda. Es una onda longitudinal, y es exactamente lo que hace el sonido en el aire, que avanza a base de compresiones y descompresiones.

Dibujo en dos franjas. Arriba, una onda transversal: una línea que sube y baja mientras avanza hacia la derecha, con una flecha vertical que marca el movimiento de lado. Abajo, una onda longitudinal: rayas verticales que se aprietan y se separan a lo largo de la misma dirección en que avanza, con las zonas marcadas como compresión y expansión.

Transversal y longitudinal. Dibujo propio.

Según los manuales, la luz y las ondas de radio son del primer tipo: sus campos oscilan de lado, perpendiculares a la dirección en que viajan. Tesla no estaba de acuerdo. En 1932 escribió en el New York Herald Tribune que el medio universal es «un cuerpo gaseoso en el que solo pueden propagarse pulsos longitudinales, con compresiones y expansiones alternas semejantes a las que producen las ondas sonoras en el aire». Y sacaba la consecuencia: un transmisor inalámbrico no emite ondas hertzianas, que para él eran «un mito», sino «ondas sonoras en el éter», que viajan a la velocidad de la luz.

Bearden recogió esa idea y le puso el nombre. En la misma carta de 2002 explica qué quería decir él con «escalar»: las «ondas electromagnéticas longitudinales bidireccionales internas» que, según su lectura de Whittaker, componen cualquier campo o cualquier onda corriente. Para Bearden, la onda escalar es la onda longitudinal que está dentro de todo lo demás.

Este es el sentido más extendido, y el que explica por qué hay textos que hablan de velocidades distintas a la de la luz: si la onda escalar es una compresión del medio, su velocidad depende de cómo sea ese medio, y ahí cada autor tiene su propia respuesta.

En el taller, la idea de la onda longitudinal se explica con palabras más sencillas. Artur Lanz Faura, que trabajó con Christian Amenofis Marino y hoy construye sus propios equipos, lo explica así en una entrevista: «Escalar es una forma de propagación de la energía, no la energía en sí». La energía, dice, se propaga de dos maneras, transversal y longitudinal, y en la longitudinal «está alineada en la dirección en que se está propagando», con compresión y rarefacción, como el muelle. «Cuando decimos escalar nos estamos refiriendo a la forma de propagación que tiene esa energía». Es la mejor explicación que conozco dicha desde el taller, y empieza en el primer minuto:

Tercer sentido: la onda que se queda quieta

Una cuerda de guitarra está sujeta por los dos extremos. Al pulsarla, la vibración corre hacia un extremo, rebota, vuelve, rebota en el otro, y las idas y las vueltas se superponen. El resultado es una onda que parece no moverse: hay puntos de la cuerda que se quedan quietos todo el rato, los nodos, y entre ellos tramos que vibran al máximo, los antinodos. Es una onda estacionaria, y aparece en cuanto una onda choca contra algo que la devuelve.

Dibujo de una onda estacionaria entre dos soportes: dos curvas que se cruzan en cuatro puntos fijos, marcados como nodos, con los tres tramos de máxima vibración entre ellos marcados como antinodos.

Onda estacionaria: nodos quietos y antinodos que vibran al máximo. Dibujo propio.

Con la electricidad pasa lo mismo, y hay una forma muy vistosa de comprobarlo. En 1890 el físico austriaco Ernst Lecher tendió dos hilos paralelos, les metió una oscilación de alta frecuencia y colocó encima un pequeño tubo de gas, que se encendía. Al unir los dos hilos con una barra metálica, el tubo se apagaba. Y al deslizar la barra a lo largo de los hilos, llegaba a un punto «extrañamente bien definido» en el que el tubo se volvía a encender de golpe. Lecher había dado con un antinodo, y midiendo la distancia entre uno y otro podía calcular la longitud de la onda. A ese montaje se le llama desde entonces línea Lecher.

Este sentido es el que conecta la física con el taller. Christian Amenofis Marino, que enseña a construir equipos de ondas escalares, explica que su equipo no es una bobina de Tesla corriente porque lleva un condensador en cada extremo de la bobina final. Con eso, dice, el conjunto se convierte en un «circuito espejo»: «cuando decimos espejo decimos reflejo; entonces un circuito espejo va a reflejar, y ahí en el solenoide aparecen los nodos y los antinodos». Lo que se busca al sintonizar el equipo es el antinodo, «la máxima amplitud, la máxima potencia». Y cuando le preguntan de dónde sale el método, no se lo atribuye a sí mismo: lo inventó Lecher. En este sentido, la onda escalar es una onda que va y vuelve dentro del equipo hasta quedarse quieta.

Cuarto sentido: lo que escala

El cuarto es el que da nombre a la energía en el taller, y es de Christian. Lo contó en un directo de 2023 que ya salió en el artículo anterior: los pulsos de la chispa vuelven a la bobina y «se empiezan a acumular uno encima del otro, entonces la energía empieza a escalar. Por eso se llama energía escalar». Aquí «escalar» no viene de la física, viene del castellano de la calle: subir peldaño a peldaño. En una nota de voz de diciembre de ese mismo año lo decía de otra manera: lo que se aprovecha no es el pulso que uno mete, sino el que vuelve. «La mía fue la que empujó, y la de Dios la que volvió».

Para explicar cómo se trabaja esa energía, Christian usa una imagen que cualquiera ha vivido. En una nota de voz de 2021 dice que en el equipo escalar lo que manda es la resonancia, y que hay que tratarla «como si estuviéramos hamacando a una niña en un columpio. No podemos forzar esa mecánica». Quien haya empujado un columpio lo sabe: si se empuja a destiempo, se frena; si se acompaña el movimiento en el momento justo, cada vez sube más.

Un participante del taller lo desarrolló en un vídeo de 2025 con la misma imagen: si el columpio viene de vuelta y se le empuja, se le frena; pero si se le empuja «siempre con la misma fuerza», solo que «en el momento preciso», cada vez llega más lejos. «Eso es lo que ocurre con la resonancia». Y lo comprobó en su propia torre: moviendo la salida de espira en espira, la potencia subía hasta un punto y a partir de ahí bajaba hacia los dos lados. En esa espira, el rayo era el más largo. Empujones iguales que llegan a tiempo y se van sumando: es la misma idea que los pulsos que vuelven y se apilan.

Dibujo en dos franjas. Arriba, «a destiempo»: una oscilación con pequeñas flechas doradas de empuje colocadas en momentos al azar; la oscilación no crece. Abajo, «en el momento justo»: la misma flecha, siempre del mismo tamaño, en el mismo punto de cada vuelta; la oscilación crece ciclo a ciclo entre dos líneas discontinuas que se van abriendo.

El pulso que vuelve y el siguiente empujón coinciden, y se suman. Dibujo propio.

Algo que se puede ver: una bombilla con un solo cable

Todo esto puede sonar abstracto, pero hay un experimento que lleva más de un siglo haciéndose y que cualquiera entiende al verlo. Una bombilla corriente necesita dos cables, uno de ida y otro de vuelta. En mayo de 1891, en una conferencia en el Columbia College de Nueva York, Tesla encendió lámparas y aparatos con un solo hilo, sin cable de retorno. Lo recordaba en 1919 como lo más importante de aquella conferencia, y lo explicaba con una imagen hidráulica: un pistón que oscila empuja el agua hacia una bolsa elástica al final de una tubería, la bolsa se hincha y se deshincha, y el agua va y viene por un paso estrecho a tanta velocidad que lo calienta. Ese paso estrecho es el filamento. No hace falta que la corriente dé la vuelta: basta con que vaya y venga.

Dos figuras antiguas en sepia, lado a lado. A la izquierda, transmisión con dos hilos: un alternador unido por dos cables a una lámpara y, debajo, su equivalente hidráulico, un pistón que mueve agua por dos tuberías con un paso estrecho entre ellas. A la derecha, transmisión con un solo hilo: el alternador, conectado a tierra, envía la corriente por un único cable a través de la lámpara hasta una esfera de capacidad; debajo, el pistón empuja el agua por un paso estrecho hacia un depósito elástico.

Transmisión con dos hilos y con uno solo, con su analogía hidráulica. Figuras 3 y 4 de Tesla en The True Wireless, 1919 (dominio público).

En la patente de su transformador de 1897, Tesla conectaba el secundario a la línea por un extremo y a tierra por el otro. En 1993 el ingeniero ruso Stanislav Avramenko publicó la patente de un aparato para transmitir electricidad por una sola línea, que describe como corrientes de desplazamiento u ondas longitudinales, con menos pérdidas por calentamiento del cable. Y la física académica tiene su propia versión: en 1950 el físico alemán Georg Goubau publicó cómo guiar ondas de alta frecuencia por un único conductor, a partir de un trabajo de Arnold Sommerfeld de 1899. A ese conductor se le llama hoy línea Goubau.

Cada uno lo explica a su manera, pero los tres hacen lo mismo: mover energía por un solo hilo. Es una buena forma de ver con los propios ojos que la electricidad hace más cosas de las que enseña un enchufe.

Para qué se usa: energía que cura

Quien llega a la energía escalar casi nunca llega por la física. Llega porque ha oído que cura. Y eso es lo que Christian repite desde que empezó a enseñar. En noviembre de 2021 se presentaba así: «Mi nombre es Christian Amenofis Marino y he descubierto una energía que puede curar cualquier enfermedad». Y no lo deja en abstracto. En un audio de septiembre de ese año pone nombres: «Alzheimer, autismo, cáncer, todo lo que se te puede ocurrir desaparece». Ha hablado del sida, que se atreve a tratar solo con la corriente de la bobina d’Arsonval, de la diabetes, de la leucemia, del párkinson. En enero de 2022 lo resumía en una frase: es «la cura de todas las enfermedades, tanto para un bebé como para un niño, como para una mujer, un hombre, un anciano».

Su explicación es que detrás de todas las enfermedades hay parásitos, y que la energía fría de sus equipos los elimina sin dañar las células. Y no habla de oídas: cuenta que él mismo pasó por sarna, lepra, párkinson, diabetes y un cáncer con metástasis, y que se trató con sus propias máquinas. Artur replica la misma idea con otras palabras en la entrevista de arriba: muchas enfermedades, cáncer incluido, serían una pérdida de la carga eléctrica de las células, y devolvérsela haría que remitan.

Nada de esto está avalado por la medicina oficial, y eso tiene una consecuencia práctica: la única forma de comprobarlo es la experimentación propia. Hay dos caminos para hacerlo. Uno es comprar un equipo ya montado; Artur, por ejemplo, vende camas terapéuticas hechas por él. El otro es construirlo, que es lo que Christian lleva años enseñando a cualquiera que quiera aprender, con piezas que en buena parte salen de televisores viejos. Cuesta más trabajo y bastante menos dinero. Y un consejo, que es mío: experimentar no significa dejar un tratamiento que uno ya sigue. Se puede probar sin renunciar a nada.

Tres preguntas para no perderse

Cuando un texto, un vídeo o un vendedor hable de ondas escalares, basta con hacerse tres preguntas, por este orden:

  1. ¿De cuál de los cuatro sentidos habla? Un número sin dirección, una onda que empuja, una onda que se queda quieta o una energía que se acumula. Casi siempre se nota en la primera frase, y saberlo ya aclara la mitad de lo que viene después.
  2. ¿Qué tiene detrás? Puede ser un documento que cualquiera puede leer, como una patente o un artículo de física; la idea de un autor concreto, como la de Bearden; o lo que se ha visto en un taller al encender una bobina. Las tres cosas valen, pero no valen lo mismo ni se comprueban igual: un documento se lee, una idea se discute y un taller se visita o se repite en casa.
  3. ¿Lo que afirma encaja con el sentido que usa? Si alguien dice que la onda escalar es un número sin dirección y dos líneas después le pone una velocidad, está mezclando dos sentidos. Eso no le convierte en mentiroso, pero sí obliga a preguntarle cuál de los dos es el que vale.

Yo creo que la confusión de la palabra ha hecho más daño que cualquier crítica. Mucha gente se ha acercado a esto con curiosidad, ha leído cuatro definiciones que se contradicen y se ha ido pensando que no había nada. Y sí lo hay: hay una física de ondas longitudinales y estacionarias que se puede leer en cualquier manual, unos inventores que la llevaron más lejos, y un taller donde se encienden bobinas y se miden antinodos con la misma línea que usó Lecher hace más de un siglo. Separar los cuatro sentidos no quita nada a ninguno. Al revés, deja a cada uno en su sitio, que es la mejor manera de empezar a entenderlos.


Fuentes

Las ondas en la física de manual

Ondas transversales y longitudinales, el muelle, el sonido y las ondas electromagnéticas, en el manual abierto de física de OpenStax (Universidad Rice):
https://openstax.org/books/university-physics-volume-1/pages/16-1-traveling-waves

La onda estacionaria como suma de dos ondas iguales que viajan en sentidos opuestos, con sus nodos y antinodos, en la Encyclopaedia Britannica:
https://www.britannica.com/science/standing-wave-physics

E. Lecher, «Eine Studie über electrische Resonanzerscheinungen», Annalen der Physik und Chemie, vol. 41, 1890. Y su traducción al inglés, de donde sale la cita del tubo que se vuelve a encender:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/andp.18902771213
https://waveguide.blog/lecher-lines-translation-original-paper-ernst-lecher/

Tesla y Bearden

Nikola Tesla, «Pioneer Radio Engineer Gives Views on Power», New York Herald Tribune, 11 de septiembre de 1932:
http://www.tfcbooks.com/tesla/1932-09-11.htm

Nikola Tesla, «The True Wireless», Electrical Experimenter, mayo de 1919. La conferencia de 1891, la transmisión por un solo hilo y la analogía hidráulica. Y sus figuras 3 y 4, de dominio público, en Wikimedia Commons:
https://en.wikisource.org/wiki/True_Wireless

Thomas E. Bearden, respuesta a un lector del 23 de octubre de 2002 en su web, cheniere.org, hoy caída. La página tal como la guardó Internet Archive una semana después:
web.archive.org · Tom Bearden, carta del 23 de octubre de 2002

Artur Lanz Faura

«¿Qué es la energía escalar?», entrevista a Artur Lanz Faura. El fragmento alojado en 3Speak llega hasta el minuto 27, cuando empieza la presentación de la cama que fabrica:
3speak.tv · «¿Qué es la energía escalar?», Artur Lanz Faura

Un solo hilo

Nikola Tesla, patente US 593.138, «Electrical Transformer», concedida el 2 de noviembre de 1897:
https://patents.google.com/patent/US593138A/en

S. V. Avramenko y otros, «Apparatus and Method for Single Line Electrical Transmission», solicitud internacional WO 93/23907, publicada el 25 de noviembre de 1993:
https://patents.google.com/patent/WO1993023907A1/en

G. Goubau, «Surface Waves and Their Application to Transmission Lines», Journal of Applied Physics, vol. 21, 1950, págs. 1119-1128; y la línea Goubau, con el precedente de Sommerfeld de 1899:
https://doi.org/10.1063/1.1699553
https://en.wikipedia.org/wiki/Goubau_line


Las citas de Christian Amenofis Marino salen de su trabajo en el taller y se han comprobado contra la grabación: el directo «¿Qué es la energía negativa?» de 2023, cuyas fuentes están en el artículo anterior; sus notas de voz del 20 de octubre de 2021 (el columpio) y del 1 de diciembre de 2023 (el circuito espejo y el pulso que vuelve); y, para lo curativo, su vídeo de presentación del 1 de noviembre de 2021 y sus audios del 1 y el 24 de julio, el 28 de septiembre, el 30 de octubre, el 26 y el 28 de noviembre de 2021 y el 2 de enero de 2022. El vídeo incrustado no es mío: es de Artur Lanz Faura, se aloja en una cuenta que no cobra recompensas y se retira si él lo pide. La explicación del columpio y la resonancia es de un participante del taller, en un vídeo del 19 de abril de 2025. Los tres dibujos son míos. Todas las traducciones del inglés también.


Este y los demás artículos, en skunk1.blog.

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