Ellos son los que se levantan diariamente pensando en su comedor, saltan de la cama temerosos por cuántos nuevos niños vendrán a pedir comida. Pero la fe puesta en Dios hace que no se rindan. Hay días en que les toca decir que no, pero al día siguiente hacen milagros y dicen que sí.
Son mujeres y hombres valientes que viven bajo los preceptos de la moral cristiana. Ellos son viejos, jóvenes, y niños. Allí los hay adecos, copeyanos, causareista, de aquel o de raquel, como también los hay adeptos al chavismo, pero, esperanzados en Guaido. Están admirados por el liderazgo joven, cuando los miran, olvidan dogmas, y cuando los ven; reflexionan sobre sus intereses. Ellos ríen al escuchar la voz de la esperanza; porque son venezolanos.
Todos estos días me ha tocado hablar de democracia…, -que gran tarea-, al final les pude preguntar cómo se sentían, y dijeron a una sola voz; que estaban dispuestos a seguir luchando por la restitución de la paz y el desarrollo en Venezuela, en definición a corazonada, por el futuro de los miles de niños que comen en cada comedor existente en el país para los más necesitados.
Escrito por Jhon A. Romero.-