This content was muted by Cervantes moderators for not following community guidelines.
Las persianas bajas no me dejan determinar si aún es de noche, si apenas han pasado unos minutos desde que me acosté y las bajé con la esperanza de dormir varias horas.
Sólo es cuestión de levantarme y espiar si amaneció o llevarme la desilusión que otra vez no dormí lo suficiente.
Doy media vuelta, acomodo la almohada, cierro los ojos e intento seguir durmiendo.
Es inútil… sé que no podré hacerlo… nunca puedo.
Finalmente me siento en la cama y tomo mi cara con las dos manos. Permanezco así unos segundos y me pongo de pie.
La habitación está totalmente a oscuras. Busco el interruptor de la luz, sin embargo, no puedo hallarlo ni siquiera he logrado alcanzar las paredes del cuarto.
Camino a oscuras y con los brazos extendidos hacia adelante como un sonámbulo.
Estoy desorientado y con miedo, no comprendo que está pasando. Continúo caminando tratando de salir de la habitación que a esta altura de los acontecimientos, pareciera inexistente.
Hace mucho tiempo que camino sin rumbo, tengo frío y perdí la voz por los alaridos que he dado pidiendo auxilio.
Nadie ha respondido a mi pedido, estoy exhausto, me detengo he intento acostarme en el piso, sin embargo no logro hallarlo, estoy parado en el aire todo es lo mismo, arriba, abajo y a los costados. Es una profunda oscuridad.
Luego de un tiempo… no se precisar cuánto, descubro que soy parte de la nada.